Una de las experiencias más peculiares de nuestros dos viajes a Japón, fue la de dormir en un ryokan u hotel tradicional japonés. Además tuvimos la suerte de disfrutar del ryokan en Miyajima, una isla cercana a Hiroshima, que es uno de los lugares más bonitos del país del sol naciente.
No sé como serán el resto de ryokan de Japón, pero nosotros vamos a contaros como fue nuestra experiencia en éste, que a nuestro entender estaba muy bien equipado. Para empezar, un clásico de la mayoría de edificios del país, zapatos fuera. Hay una zona con suelo de madera para dejar el calzado. Luego, como podéis ver en la imagen, el suelo es de tatami, sin duda, uno de las superficies y olores más característicos de Japón.
La habitación se presenta bastante despejada y muy ordenada. Sobre el tatami hay una mesa muy baja y dos sillas sin patas, ideadas para sentarse sobre las propias piernas. Se trata de una postura muy complicada para nosotros, pero que en Japón es de las más típicas, al igual que descansar en cuclillas. En este ryokan había una mesita y dos butacones normales, supongo que pensados para occidentales como nosotros. También había una pequeña tele, que ni enchufamos.
Otra característica de la habitación son las ventanas correderas y que tenían papel en vez de cristal. ¿Y las camas, qué pasa con las camas? En realidad no hay camas. Dormimos en futones que estaban guardados en el armario. Las almohadas estaban hechas con una especie de cáscaras duras sobre las que se hundía el cuello. La experiencia fue bastante positiva y al día siguiente teníamos nuestras espaldas en el sitio. Por cierto, los futones nos los prepararon mientras estábamos cenando.
Otra característica de este ryokan es que en el piso de arriba disponía de ofuro. Por supuesto, había uno para mujeres y otro para hombres, con vestuarios para desnudarse por completo antes de lavarse con agua y jabón y posteriormente entrar limpios al baño.
En este ryokan también tuvimos la oportunidad de disfrutar de una excelente cena típica japonesa, a la que acudimos vestidos con sendas yukatas. Se trató de una deliciosa combinación de platos al estilo kaiseki, y que degustamos sentados sobre un tatami.
Y ya que vamos de tópico en tópico, en este ryokan nos dieron por primera vez en nuestras vidas un masaje shiatsu. El masaje nos lo hicieron dos señoras mayores, pero muy forzudas de manos. En ningún momento sus dedos estuvieron en contacto con nuestra piel, ya que nos aplicaron esta técnica milenaria sobre la ropa y con pañuelos para no tocarnos.
En fin, que esta es nuestra experiencia en un ryokan u hotel típico japonés en Miyajima. Ahora nos gustaría que nos contarais la vuestra o si os gustaría disfrutar de algo parecido. Desde luego que dormir en un ryokan es algo muy recomendable si tenéis pensado hacer algún viaje a Japón.




















