
Por fin os escribimos desde casa. Tras tres semanas de viaje, en las que hemos pasado por hasta cuatro países distintos, nuestro zurrón está colmado de un buen puñado de anécdotas y cerca de 2.000 fotos. Habrá tiempo para todo, y ya avisamos que desde hoy el ritmo de publicación será el habitual.
No obstante, toda aventura tiene un comienzo y hoy vamos a dar los primeros pasos. El lugar escogido para abrir el fuego tras este periodo vacacional es uno de los más sobrecogedores de toda Europa y al cual pude subir la semana pasada durante el viaje a los Alpes Franceses que hicimos con YokmoK.

Se trata del teleférico del Aiguille du Midi, que está considerado el más alto de Europa. Sus cifras son de vértigo, pues en sólo 20 minutos te transporta de Chamonix (a unos 1.000 metros) hasta los 3.842 metros de altitud. Impresionante.
En esta pequeña gran aventura tuve como fieles compañeros de viaje a Ignacio Izquierdo y Fotomaf, ya que los guías de YokmoK nos desaconsejaron que Teo subiera a 4.000 metros de altitud, así que Vero se quedó con él en Chamonix.

En principio, la ascensión hasta Aiguille du Midi no estaba programada para el primer día. No obstante, los guías estuvieron muy pendientes de las previsiones metereológicas toda la semana y el buen tiempo de las primeras jornadas aconsejaba la subida en el teleférico lo más pronto posible. Fue un acierto, ya que gozamos de un clima y unas vistas de escándalo.
El viaje en teleférico entre Chamonix y Aiguille du Midi se hace en dos tramos. No sé si corresponden a la escalera hacia al cielo de la célebre canción de Led Zeppelin, pero seguro que no debe andar muy lejos. El intermedio, el Plan de la Aiguille, está situado a 2.310 m y es la salida de la caminata del balcón norte que llega hasta Montenvers. No obstante, divertido es dejarse llevar hasta arriba del todo.

Las risas que nos echamos en la cabina Ignacio, Mauro y yo fueron antológicas, así como las fotos que luego fuimos tomando. Desde casi 4.000 metros las panorámicas de los Alpes Franceses, Suizos e Italianos te dejan sin habla, más si cabe, con ese tiempo tan espectacular que nos hizo. Las fotos nunca harán justicia a lo vivido allí arriba.
Pasar de 1.000 a 4.000 metros se nota, sobre todo a la hora de hacer esfuerzo físico. Subir unos cuantos escalones me agotaron más de lo normal. Yo tuve un pequeño mareo sin importancia, y alguno del grupo sufrió leves cefaleas. Nada grave. Además, sarna con gusto no pica, pues las vistas del macizo del Mont Blanc a esas alturas merecen un viaje por sí sólo.

Una vez arriba, es importante abrigarse bien y protegerse del sol. Llevad una mochila con un forro polar, gorro, guantes, gafas de sol, y crema solar. Que nada estropee ese momento mágico.
Otra recomendación que nos dieron los guías de YokmoK y que yo os transmito a vosotros es el tema de subir cuanto más pronto mejor. Nosotros lo hicimos antes de las siete de la mañana y merece la pena, ya que luego se masifica y no puedes disfrutar tanto de las panorámicas.

A casi 4.000 metros de altitud te sientes muy cerca del cielo, es una sensación de euforia indescriptible. Da igual al lado que mires, habrá una cumbre repleta de nieve, algún glaciar descendiendo la montaña o una fila de osados alpinistas que se preparan para hollar el Mont Blanc.
Nosotros pasamos desde allí hasta Italia con otro teleférico, pero Aiguille du Midi está preparado para jornadas inolvidables en altura. La zona está equipada con un restaurante panorámico, una cafetería y una tienda de recuerdos.

No obstante, todo eso no es nada comparado con la tensión de los valientes que suben hasta allí para saltar la valla e intentar alguna locura relacionada con el alpinismo, la escalada o los deportes de aventura. Impresionante como se concentran y se pertrechan para afrontar con éxito su misión. Sus miradas lo dicen todo.
El teleférico y las vistas de Aiguille du Midi fueron un comienzo fulgurante de nuestro viaje a los Alpes Franceses, una experiencia cómoda, pero que todo el mundo debería probar al menos una vez en la vida. Nunca os sentiréis tan cerca del firmamento.