Llega un viernes más y esta vez vamos a despedir la semana con una experiencia viajera. Se trata de un par de vuelos, y los privilegios y placeres que otorgan, a los pasajeros que viajan en la Business Class de Iberia. ¿Y cómo te pudiste permitir un billete de este tipo? Os estaréis preguntando. Pues porque me lo pagaron, lógicamente.
Los que me seguís en twitter, sabéis que el jueves estuve visitando las entrañas de la T4 de Barajas. Este evento fue organizado por Iberia en colaboración con Aena, y para que me desplazara de Alicante a Madrid, me facilitaron un billete de ida y vuelta en Business Class. Sobre la visita a la T4 ya os iré contando más cosas, aunque de momento podéis leer lo que he escrito en el blog de YokmoK y en Diario del Viajero.
No era la primera vez que disfrutaba de un lujo de este tipo. La primera vez fue durante el Vuelo JL 411 de Japan Airlines. Esta vez era distinto, ya que se trataba de un trayecto de menos de una hora y quería comprobar de primera mano si la diferencia de billetes también se notaba en estos casos. Vayamos por partes.
El Embarque
Para empezar está el tema del embarque. El avión era un Airbus A320 y la verdad es que iba hasta los topes pese a ser entre semana. Yo había llegado con el tiempo bastante justo y la gente ya estaba haciendo cola para subir al avión, pese a que todavía no estaba abierta la puerta. La verdad es una cosa que no entiendo. Si todo el mundo tiene asiento asignado para que guardar colas de tanto rato. Pero bueno, una vez llamaron a embarcar, dieron prioridad a la gente de la Business Class, así que me ahorre la espera y pronto ocupé mi asiento.
Espacio entre asientos
Aquí es donde se nota una gran diferencia. Los asientos tienen un espacio considerablemente más amplio que en las butacas normales. Además, como la Business Class no se suele llenar, tuve dos asientos a mi disposición. En el vuelo de vuelta aproveché para pegar una cabezadita.
Atención al pasajero
En este caso había dos azafatas para unas seis personas. El servicio lógicamente fue muy atento y servicial. Nos ofrecieron prensa, guardar nuestra ropa de abrigo en armarios y nos trataron de maravilla durante el embarque, el vuelo y el aterrizaje.
Comida
Pese a que los vuelos duraban menos de 50 minutos, nos ofrecieron un extraordinario desayuno a la ida, y una especie de tentempié a la vuelta. Mi última experiencia con la comida de un vuelo de Air China no había sido demasiado buena, así que en comparación esta me pareció un manjar.
Salas Vip
Habrá un post especial al respecto, pero creo que es una de las grandes ventajas de la Business Class de Iberia, sobre todo si luego te espera una larga conexión en el aeropuerto con varias horas de espera. Lo tienen todo para hacerte la vida más fácil, cómoda y agradable.
Conclusión
Pese a que hemos volado muchas veces con Iberia y nunca hemos tenido ninguna queja, se nota mucho la diferencia que hay entre la Business Class y un billete normal. Lo malo de haber tenido esta experiencia es que una vez has probado lo bueno, ya sabes lo que te pierdes. No obstante, toca poner los pies en la tierra y saber que estas cosas sólo pasan una vez en la vida. Aunque en la mía ya van dos.
Con este feliz vuelo, os deseo a todos que paséis un buen fin de semana, nos leemos el lunes.

















