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Miniaturizando fotos de viajes

El Mausoleo de Ho Chi Minh en Ha Noi Tilt Shift

El otro día, JoCkEy me pasó un meme de los más curioso. Se trata de pillar alguna foto y aplicarles el denominado efecto Tilt Shift.

El Pabellón Dorado de Kyoto Tilt Shift

Según comenta JoCkEy en este post, “el Tilt Shift o ‘lentes basculantes’, se consigue con unos objetivos especiales que a través de una serie de lentes plasman en el sensor la imagen con una cierta distorsión y inclinación que simula una miniaturización”.

El Taj Mahal de Agra Tilt Shift

Además de con los objetivos especiales, y por supuesto con el Photoshop, este efecto de miniaturización se puede conseguir también en la web Tiltshiftmaker. Más sencillo y económico, ¿verdad?

El Puerto de Nha Trang Tilt Shift

Como veis, he miniaturizado el Mausoleo de Ho Chi Minh en Hanoi, el Kinkaku-ji (金閣寺) de Kyoto (京都), el Taj Mahal de Agra y el puerto de Nha Trang. No sé si me han quedado muy miniaturizadas. Al igual que hizo JoCkEy conmigo, yo invito a todo el mundo a que pruebe a miniaturizar sus fotos de viajes. Yo por mi parte, le envío el meme a Fer de LinkAlicante, a Mateo de Mianmaro y a Quique de Viaja Blog.

Tiger Beer

Tiger Beer

Esta semana ha sido un tanto difícil. Principalmente por los episodios de violencia en India y Tailandia, pero también a nivel personal porque me he quedado sin ADSL hasta dentro de un mes. Así que creo que la mejor forma de empezar el fin de semana es con una buena cervecita.

La escogida hoy es uno de los clásicos más clásicos de Asia. Se trata de la mítica Tiger Beer. Esta cerveza es de origen malayo, pero se puede encontrar en más de 60 países de todo el mundo. La foto que veis aquí no es muy buena, pero corresponde a un tercio que me bebí en Hanoi.

La Tiger Beer, además de estar buenísima, es uno de los símbolos más vistos en Asia. Me gustó tanto que en Vietnam me compré una camiseta. Además, si buceas por su página encuentras muchas curiosidades de la historia de esta compañía, que cotiza en la bolsa de Singapur. Por ejemplo, que es uno de los patrocinadores del Barça en Asia.

En fin, que disfrutéis del fin de semana tanto como yo. Recordad que como no tengo Internet quizás no pueda actualizar hasta el lunes… aunque nunca se sabe.

Viaje a Vietnam – Hue y su encanto imperial

Pagoda de Thien Mu

Después de haber utilizado Hanoi para visitar el norte de Vietnam, la siguiente escala de nuestro viaje por Indochina fue Hue. Se trata de la antigua capital imperial, un distintivo que conservó hasta 1945.  La ciudad reúne un gran número de monumentos que la hacen imprescindible en todo viaje a Vietnam. De hecho, los vietnamitas le tienen mucho aprecio a Hue, ya que es la ciudad que más recuerdos conserva de un pasado glorioso, a diferencia de Hanoi o Saigón.

Incienso de colores en Hue

El centro de Vietnam es muy diferente al norte. A medida que vas descendiendo hacia el sur el carácter de las gentes se va tornando más afable y la gastronomía más exquisita. La ciudad está atravesada por el río Perfume, cuyo caudal permite acceder a algunos monumentos en bote.

Tumba de Tu Duc

Lo primero que visitamos de Hue fue la tumba de Tu Duc. Según el guía la mejor conservada y la más grande de cuantas rodean la ciudad. Nuestro Cicerón particular nos hizo madrugar para visitarla, y gracias al esfuerzo estuvimos solos en el complejo. Nos explicó que Tu Duc gobernó entre 1847 y 1883, el reinado más longevo de la dinastía Nguyen. Sin embargo, nunca consiguió el favor de su pueblo que lo tachaba de pro-francés. Pese a todos estos avatares, Tu Duc logró construir una tumba espectacular, digna de la vida de lujo y riqueza que llevó.

Flor de loto en la Tumba de Tu Duc

La siguiente parada en nuestra ruta por Hue fue la Ciudadela. Aquí tuve la mala suerte de que se me acabó la batería de la Nikon D60 y tuve que echar mano de la compacta. No obstante, eso no impidió que este majestuoso complejo dejara de impresionarnos.

Puerta de la Ciudadela Imperial de Hue

Para que os hagáis una idea de su grandeza, fue hecha a imagen y semejanza de la Ciudad Prohibida de Pekín. En su interior gobernaron los emperadores de la Dinastía Nguyen desde 1802 hasta 1945. Todo en la Ciudadela es de grandes dimensiones. No obstante, tiene un perímetro de 10 km. Es una pena que una parte del complejo amurallado quedara destruida por los bombardeos y los combates de la Guerra de Vietnam.

La Pagoda de Thien Mu al fondo

La tercera visita imprescindible de Hue es uno de los símbolos del país. La pagoda de Thien Mu o Dama Celestial tiene siete plantas y posa imponente sobre una colina, ubicada en una de las laderas del río Perfume. Es un monumento precioso y lleno de misticismo. Su forma octogonal le dan un aire único y muy espiritual. En las inmediaciones hay un monasterio budista en el que pudimos ver en primera persona como funcionan este tipo de instituciones.

Embarcación típica del río Perfume en Hue

De Hue nos gustó todo. Sus monumentos, su gastronomía, sus bares de moda, su gente, sus paseos por el río, su mercado central… Por gustarnos, nos gustó hasta el Hotel Saigón Morín, un antiguo edificio colonial en el que pudimos disfrutar de los ratos libres.

Mercado de Hue

Viaje a Vietnam – Bahía de Ha Long

A bordo de un junco en la Bahía de Ha Long

Si hay algún rincón de Vietnam que se podría calificar de imprescindible, sería la Bahía de Ha Long. Se trata de una auténtica maravilla para los sentidos, a pesar de que está muy masificada turísticamente hablando. Los vietnamitas se sienten muy orgullosos de este pedazo de paraíso y su orgullo está más que justificado.

La Bahía de Ha Long desde lo alto

En todos los rincones del país encontramos referencias a la Bahía de Ha Long y muchas de las agencias turísticas del país la venden como el gran reclamo que es. Sin duda, su nombramiento como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994, ayudó a popularizar este destino tan idílico.

Vendedora ambulante en la Bahía de Ha Long

Nuestro viaje a Vietnam cerraba la etapa norteña en la Bahía de Ha Long. Fuimos en coche desde Hanoi, un trayecto que duró unas cuatro horas haciendo varias paradas.  Lo único que sabíamos es que pasaríamos la noche en un junco, el barco típico vietnamita, y que aquello nos iba a maravillar.

En las grutas de la Bahía de Ha Long

Cuando llegamos a la zona, comenzamos a ver ríos de gente. Tened en cuenta que en la bahía navegan cerca de 400 embarcaciones. La mitad regresan al anochecer y el resto pasa la noche durmiendo en los juncos. Aquí no busquéis el Vietnam auténtico porque no lo hallaréis. A cambio tenéis una experiencia visual y sensorial muy placentera. En definitiva, un paisaje que jamáis olvidaréis.

Puesta de sol en la Bahía de Ha Long

Para que os hagáis una idea, la bahía está compuesta por más de 3.000 pequeñas islas de origen cárstico. El mar se tiñe de un color esmeralda muy peculiar, que junto con las rocas forman un atolón muy singular en pleno golfo de Tonkín. Conforme vas navegando sales al paso de más y más islas. Un horizonte interminable de pequeños puntos de roca y vegetación.

Casi es de día en la Bahía de Ha Long

Nuestro guía “cubano” nos contó que Ha Long significa donde el dragón se sumerge en el mar. Y es que según la leyenda, una familia de dragones ayudó a los vietnamitas a combatir a los invasores venidos de China. Los dragones llenaron la bahía de joyas y jade, que posteriormente se transformaron en islas. Sin duda, un lugar de leyenda.

Primeros rayos de sol en la Bahía de Ha Long

Nosotros estuvimos un día de crucero a bordo del junco. Allí nos trataron de maravilla en lo que a comida y bebida se refiere. Todos los menús estaban compuestos por pescado fresco y marisco. Además en una de las comidas nos pillamos una buena cogorza gracias a una botella de champagne francés. También visitamos varias cuevas interiores con estalactitas y estalagmitas e islas de extrañas formas. Además, nos bañamos en una playa y disfrutamos de la brisa, un atardecer de cuento y un amanecer increíble.

Amanecer en la Bahía de Ha Long

Creo que con este menú tan irresistible es imposible decir que no a la Bahía de Ha Long, una guinda perfecta para cualquiera que se atreva a emprender un viaje a Vietnam y Camboya. Los amantes del mar, los deportes acuáticos y la naturaleza os sentiréis como en el Jardín del Edén.

Viaje a Vietnam – Tam Coc

Remando con los pies en Tam Coc

Otra de las visitas muy recomendables para hacer si te encuentras cerca de Hanoi, es la de Ninh Binh y Tam Coc. Nosotros hicimos el trayecto de 95 kilómetros en coche y se tarda aproximadamente dos horas en llegar. El desplazamiento merece mucho la pena, ya que la zona de Tam Coc es de una belleza extraordinario, los lugareños hablan incluso de la Bahía de Ha Long del interior. En mi opinión, no está a la altura de su hermana de la costa, pero puede servir para abrir boca. Sin duda, una visita ineludible en cualquier viaje a Vietnam.

Templos de Hoa Lu

Primero visitamos la histórica Hoa Lu, ubicada a 12 kilómetros al nordeste de Ninh Binh. Se supone que es una zona muy importante para los vietnamitas, ya que llegó a ser capital imperial en el siglo X. Ahora sólo quedan unos cuentos vestigios de aquel esplendor. El palacio y la ciudadela están en ruinas, y simplemente  se mantienen en pie un templo dedicado a Tien Hoang y otro a Le Dai Hanh.

Trasportado por un búfalo

Además de estos dos templos, hay una colina muy difícil de subir en la que se encuentran unas tumbas. Casi me asfixio en la ascensión por los escalones empinados, aunque las vistas panorámicas de la zona merecen el esfuerzo. Allí sólo encontramos una madre junto a su hija que “recaudaban” las limosnas de los fieles.

Río Ngo Dong en Tam Coc

Pero la auténtica estrella de esta visita es Tam Coc. La excursión se parece un poco al inicio de la que hicimos en la Pagoda del Perfume. Es decir, un río que se incrusta en un paisaje lleno de hermosos arrozales y de rocas cársticas. Una vez más, tomamos un bote a remo para recorrer durante dos horas las tres cuevas que se interponían entre el río y las rocas.

Remeros en Tam Coc

El paseo fue muy agradable, sobre todo, porque nuestros remeros nos cayeron bastante simpáticos. Eran una chica joven y un crío que nos llevaron con mucho esfuerzo por este paisaje tan agradable. Eso sí, a la vuelta hicieron negocio con nosotros. Les compramos manteles y les dimos una buena propina. Es lo que tiene ser simpático.

Bajo la gruta de Tam Coc

Además, del paisaje, Tam Coc sirve para apreciar mejor el modo de vida rural de los vietnamitas. Es una zona que no está tan masificada turísticamente como otras del país, y puedes ver a gente trabajando en los arrozales o pescando a la vieja usanza.

Regresando de Tam Coc

Y como ya os dije en el post en el que hablaba de la Pagoda del Perfume, es imprescindible llevar protección contra el sol. Un gorro cónico, crema solar, agua fresca y un parasol, nos harán la jornada más agradable.