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Viaje a la India – Panch Mahal

Panch Mahal de Fatehpur Sikri

Seguimos con el recopilatorio de monumentos célebres que fuimos visitando durante nuestro viaje a India y Nepal. Hoy le ha tocado el turno a un palacio abandonado conocido como Panch Mahal.

Esta construcción de arenisca se encuentra justo en el centro de la ciudad fantasma de Fatehpur Sikri, en el magnífico estado de Uttar Pradesh. La visita a Fathpur Sikri es altamente recomendable para comprobar cómo una mala planificación puede echar al traste muchos años de trabajo.

El edificio más emblemático de estas ruinas es el Panch Mahal, un pabellón abierto fabricado con arenisca roja. El edificio dispone de cinco alturas desde las que se puede contemplar con una mayor perspectiva la ciudad fantasma.

El Panch Mahal de Fatehpur Sikri tras la muralla

Este complejo fue construido por orden del emperador Akbar el Grande entre 1571 y 1585, Sin embargo una vez terminado, la falta de agua provocó que los mogoles abandonaran la que fue su capital durante 14 años.

El Panch Mahal era utilizado por las reinas y concubinas de Akbar. Desde sus múltiples ventanas disfrutaban de la brisa para combatir los rigores del verano. De todos los lugares del mundo en los que he estado, éste ha sido, sin duda, en el que más sensación de calor he tenido. Si alguna vez vais a visitarlo os recomiendo que os llevéis agua y protección contra el sol. No os arrepentiréis.

Viaje a la India, Fatehpur Sikri y Agra

El Taj Mahal en Agra

Como lo prometido es deuda, vamos a continuar con el relato del viaje a la India. Después de abandonar Jaipur, hoy toca una de las etapas más interesantes y esperadas por todos los turistas, concretamente la que comprende las visitas a Fatehpur Sikri y Agra.

Fatehpur Sikri

Tras abandonar el mágico Rajasthan, nos adentramos en el místico estado de Uttar Pradesh. La primera parada de este relato tiene lugar es Fatehpur Sikri, una ciudad fantasma, que muestra los vestigios de la grandeza mogol. Esta ciudad fue levantada sólo 14 años por el emperador Akbar. Sin embargo, tuvo que ser abandonada a su suerte tras 14 años por falta de agua. En este punto del viaje fue cuando notamos el calor sofocante que hacía en la India. Es una visita un tanto turística.

Trabajador en Fatehpur Sikri

Tras varias horas en la ciudad fantasma nos dirigimos a Agra. Llegamos casi de noche y nos alojamos en el hotel Taj View. A pesar del nombre, no se ve el Taj Mahal, de hecho el mausoleo no se puede contemplar desde ningún hotel de la ciudad, aunque las agencias de viaje insistan en ello. Después de alojarnos, era tarde y decidimos pasar unas horas en un centro comercial al que fuimos en tuk-tuk. El trayecto nos costó 100 rupias ida y vuelta, teniendo en cuenta que el taxista nos esperó toda la tarde en la puerta. En ese centro comercial descubrimos que existen las monedas de rupia y que los precios eran justos. No teníamos que regatear y pudimos comprar ropa de marca a muy buen precio. También sufrimos un incidente desagradable en el que un hindú chocó a propósito con Vero para rozarle el pecho, bochornoso. Al volver al hotel, el conductor del tuk-tuk, no nos dejó en la puerta, sino en la tienda de un familiar suyo que estaba ubicado justo en frente. El sólo hecho de cruzar la calle fue una aventura ;)

Musicos a la puerta del Taj Mahal en Agra

A la mañana siguiente estaba programada la visita al célebre Taj Mahal, una de las siete maravillas del mundo y también una de los más visitadas. Para acercarte hasta él, debes pillar un autobús eléctrico. En este sentido, las autoridades hindúes están intentando conservar a la perfección el mausoleo, y por ello evitan cualquier elemento contaminante que dañe el mármol. Se nota en el ambiente que es una de las joyas de la corona hindú, porque todo el mundo le tiene una devoción muy grande. Y no es para menos.

Pau, Vero i el Taj Mahal

El monumento está rodeado por una alta muralla y cuatro puertas majestuosas que impiden que se vea desde fuera. Es un edificio geometricamente perfecto y tiene la curiosidad de que sólo se puede apreciar su estructura perfecta desde lejos. La primera mirada al edificio es de esas que recuerdas toda la vida. Los pelos de punta. De cerca también es de una belleza indescriptible. Está hecho con mármol blanco engarzado con piedras preciosas y relieves en pietradura. De verdad que quita el hipo. También paseamos por sus jardines y su interior, en el que están los restos Mumtaz Mahal y del emperador Shah Jahan. Es muy agobiante por la cantidad de fieles musulmanes que se agolpan para tocar las tumbas de mármol, pero puedes captar la esencia de un lugar mágico y de un edificio único en el mundo.

Detalle de los grabados del Taj Mahal

Tras la visita al Taj Mahal, nos acercamos hasta otro de los puntos más turísticos de la ciudad, el Agra Fort, también impresionante, aunque sólo se puede pasear por la mitad del recinto, ya que la otra parte sirve de base militar al ejército hindú.

Mujer a las puertas del Agra Fort

Por la tarde, vivimos otro de los momentos más agradables de todo el viaje. Conocimos a dos parejas de recién casados españoles con los que fuimos a pegar una vuelta por las zonas menos turísticas de la ciudad. Callejuelas empedradas, mercados coloridos y bazares embriagadores desde un triciclo. Toda una experiencia para los sentidos, ya que te da la sensación de que eres como una mota de polvo en un desierto de ruidos, coches, bicicletas y motos muchas motos. Para redondear el gran día, la velada concluyó en un restaurante local en el que disfrutamos de una de las mejores cenas de todo el viaje a la India. Lástima que el estómago dijo basta en las horas siguientes.