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Viaje a Suecia – Estocolmo desde el agua

Viatge a Suècia 237

Últimamente hemos tenido la suerte de viajar a varias ciudades con canales, y la verdad es que recorrerlas desde el agua te da otra perspectiva, siempre interesante.

Aunque Venecia es la ciudad de los canales por excelencia, Estocolmo no le va a la zaga en belleza. La capital de Suecia está construida sobre las 14 islas que separan el mar Báltico del lago Mälaren, por lo que dispone de un montón de vías fluviales para recorrerla desde el agua.

Ciclista esperando en Estocolmo

Es una ciudad que vive de cara al mar y su lago. Se nota en la cantidad ingente de embarcaciones que atracan en sus muelles o en los numerosos palistas que ves practicando kayaking desde el agua.

Muchos amigos nos habían recomendado que disfrutáramos de la experiencia de recorrer Estocolmo desde el agua o que navegáramos por el archipiélago. Como disponíamos de la Stockholm Card, escogimos un recorrido panorámico de casi dos horas que partía desde Nybrokajen, muy cerquita de nuestro hotel.

El Ayuntamiento de Estocolmo visto desde el agua

Pese a que el día anterior habíamos tenido un clima un tanto perruno, esa mañana el sol lucía espléndido y decidimos hacernos a la mar. El barco que tomamos era muy alargado y bajo. Disponía de un montón de ventanillas para no perder detalle de los atractivos de Estocolmo.

En cada asiento hay unos auriculares donde te explican minuciosamente la historia y curiosidades de los edificios y lugares de Estocolmo por los que vas pasando. Hasta Teo decidió ponérselos.

Teo con auriculares

El recorrido que escogimos nosotros es muy completo, pues ves zonas de Estocolmo que de otra forma sería muy complicado contemplar. El tamaño del barco permite pasar por debajo de hasta 15 puente y dos compuertas, instante en el que quizás se viven los momentos más emocionantes.

Nuestra carreteras eran el mar Báltico y el lago Mälaren desde donde no perdimos detalle del Palacio Real, el Gamla Stan, las islas Södermalm, Lilla y Stora Essingen, el área nueva de Hammarby Sjöstad y el célebre Djurgården, donde divisamos el Vasa Museet, Skansen o Junibacken.

Grúa con forma de jirafa en Estocolmo

Este paseo en barco recorre Estocolmo de la A a la Z, aunque sea fugazmente. Ideal para gente que dispone de poco tiempo en la ciudad. Además de las estupendas vistas, aprendimos un montón de anécdotas sobre la ciudad, tanto históricas como las más recientes. Eso sí, el embarazo de Victoria de Suecia todavía no se había anunciado.

Quizás haya gente que huya de estos tours guiados, por su falta de autenticidad. No obstante, merece la pena sólo por descubrir ese aroma marinero de Estocolmo, para mi gusto, una de las capitales más hermosas del norte de Europa.

Viaje a Suecia – Tras los pasos de Pippi Långstrump

Teo en Junibacken

Como nos había quedado un regusto agridulce en Skansen por culpa de la lluvia, decidimos que teníamos que buscar otro sitio en el que Teo se lo pudiera pasar en grande en Estocolmo, lo cual no iba a ser demasiado complicado.

No tardamos mucho en deliberar que nuestra siguiente visita sería a Junibacken, un lugar perfecto para niños. Esta mezcla de museo y casa de juegos está dedicada a los personajes literarios creados por la escritora sueca Astrid Lindgren. Quizás su nombre no sea demasiado conocido en España, aunque sobran las presentaciones con Pippi Långstrump, su obra más conocida.

Los cuentos de Junibacken

Como disponíamos de la Stockholm Card, pillamos un tranvía y nos plantamos de nuevo en Djurgården que es donde se encuentra Junibacken. No tiene pérdida, pues está justo al lado del Vasa Museet.

Antes de entrar ya vimos que era un sitio perfecto para los más pequeños por la cantidad de cochecitos de bebé que había “aparcados” en el exterior.

La casa de Pippi Långstrump

Lo primero que te llama la atención cuando entras es una enorme sala de juegos con muchos cachivaches de los cuentos de Astrid Lindgren. Es como una pequeña ciudad con sus casas y caminos donde los niños disfrutan como enanos. El jaleo y la algarabía que armaban los pequeños era casi tan grande como la sonrisa de los padres.

Lo más espectacular de Junibacken, tanto para los niños como para los mayores, es una especie de mini tren que te sumerge en los cuentos más populares de Astrid Lindgren. En esta zona no está permitido hacer fotos, así que no os lo puedo mostrar, pero es un recorrido mágico.

Juegos en Junibacken

La visita está disponible en varios idiomas, incluyendo el castellano, y parte de una réplica de la estación de tren de Vimmerby, ciudad natal de la escritora. Me hubiera encantado que vierais la cara que ponía Teo cuando el tren volaba, aparecía un personaje o sonaba una música. Muy, muy logrado y perfecto para conocer de una forma amena y didáctica la obra de Astrid Lindgren.

El tren te deja justo en otra gran sala de juegos que está ambientada en las historias de Pippi Långstrump. Yo no me acordaba demasiado de la serie, pero enseguida me vinieron algunos flashes al ver la casa y otros juegos. Teo se lo pasó bomba hasta que se tiró por un tobogán demasiado grande para él y se dio un golpe. Como siempre fue más el susto que el daño.

Decorados de Junibacken

Para completar la visita, Junibacken cuenta con un restaurante donde sirven comida típicamente sueca orientada a los niños, y una mezcla entre librería y juguetería con un montón de material didáctico y lúdico muy interesante.

Acudimos a Junibacken guiados por la nostalgia, tras los pasos de Pippi Långstrump. Sin embargo, encontramos un lugar divertido, educativo, lleno de colores y risas. Teo disfrutó de lo lindo y nosotros con él.

Aunque no se escuche en ningún momento, es imposible salir de allí sin tatarear la canción…

Viaje a Suecia – Skansen en Estocolmo

Aquarium de Skansen

Desde que viajamos con Teo siempre reservamos un tiempo para visitar lugares apropiados para niños. Como siempre digo, es otro ritmo, algunos lo llaman slow travel. Sin embargo, rincones que a lo mejor nunca hubiera visitado antes, ahora me gustan, y eso es gracias a nuetro hijo. O quizás es que me estoy haciendo mayor.

Un buen ejemplo de lugar apropiado para niños, en el que los padres también se sentirán a gusto, es Skansen en Estocolmo. Se trata del primer museo al aire libre del mundo, y tuvimos ocasión de visitarlo durante nuestro reciente viaje a Suecia.

Cocodrilo de Skansen

Como ya os expliqué en el post del Vasa Museet, el cielo ese día no pintaba nada bien. El primer museo del día era a cubierto, pero Skansen no, así que dudamos en visitarlo con los paraguas en la mano. Los dos lugares están en Djurgården, no muy lejos el uno del otro, pero lloviendo no nos apetecía andar. Como disponíamos de la Stockholm Card, pillamos un autobús turístico y en un pis pas nos plantamos ante las puertas de Skansen.

Para que os hagáis una idea, Skansen sería como una mezcla entre un museo etnológico, zoológico, parque de atracciones y jardines. Tiene más de 120 años y una atmósfera muy nostálgica. Además, es enorme y podrías pasarte un día entero disfrutando de sus actividades, paseando por sus calles o aprendiendo algo en sus talleres. El problema es que la mayoría de actividades son al aire libre, así que os recomiendo buscar un día soleado.

Perezoso en Skansen

Para refugiarnos de la lluvia, lo primero que hicimos fue visitar el aquarium. En esta caseta se exhiben cerca de 200 especies exóticas incluyendo peces, cocodrilos, serpientes, arañas o monos. Fue una de las partes que más le gustó a Teo. En el tema de los animales no se parece en nada a su padre.

Tras salir del aquarium el cielo nos dio una pequeña tregua y nos dimos un paseo por el parque de atracciones y el zoo. Ese día no había mucha gente, así que las atracciones estaba un tanto tristes. En cuanto al zoológico, hay un apartado de animales domésticos y otro de salvajes. En este último pude ver incluso a un lobezno, aunque sin garras de adamantium.

Vero y Teo en Skansen

Dando un paseo muy agradable, se hizo la hora de comer y fuimos al restaurante donde la lluvia volvió a hacer acto de presencia. Como no queríamos desaprovechar la visita, tras la comida sacamos los paraguas y nos perdimos en lo que ellos denominan la “Suecia en miniatura”.

Repartidos por Skansen hay más de 150 casas tradicionales suecas con sus comercios, industria, colegios… La visita es muy curiosa, pues está todo muy logrado con los decorados, sonidos y sabores de antaño. Incluso los trabajadores visten al modo tradicional. Nos llamó bastante la atención la escuela y la casita de los sopladores de vidrio.

Taller de vidrio en Skansen

Luego la lluvia se volvió más y más intensa, así que optamos por regresar al hotel hasta que amainara el temporal. Lo curioso del tema es que por la tarde se fueron las nubes y no volvieron a aparecer en todo el viaje a Suecia.

Vero y yo no paramos de repetir que fue una pena hacer la visita a Skansen con lluvia, pues pese al clima los tres disfrutamos de lo lindo. Seguro que dentro de unos años nos resarcimos y volveremos a viajar a Estocolmo para que Teo y nosotros nos divirtamos en el vetusto primer museo al aire libre del mundo.

Viaje a Suecia – Vasa Museet de Estocolmo

Vasa Museet de Estocolmo

El día no pintaba nada bien en Estocolmo. Nos había costado conciliar el sueño por culpa del sol de medianoche y la mañana no presagiaba mejores momentos debido a una intensa y abundante lluvia.

Quizás esto hubiera sido un problema casi insalvable en otro lugar, pero la capital de Suecia es una fuente inagotable de recursos para el viajero, así que decidimos esperar a que amainara el temporal en el mejor y más célebre museo de la ciudad, el Vasa Museet de Estocolmo, ubicado en Djurgården.

Maqueta del Vasa Museet de Estocolmo

Desde nuestro hotel, cerca de Nybroplan, estaba a sólo dos paradas de tranvía, así que no queríamos que el aguacero nos amargara el día y muy prontito estuvimos en el Vasa Museet disfrutando de su contenido y refugiándonos de la lluvia. No pagamos entrada ni el ticket del tranvía, ya que disponíamos de la Stockholm Card que ganamos en el #TBMSVQ.

Todavía no os lo he dicho, pero el Vasa Museet es un espectacular buque de guerra restaurado con maestría, pues se ha conseguido hasta un 95% de su apariencia original. El resultado es abrumador, y aunque no seamos apasionados de la navegación o la vela, su conservación nos dejó atónitos. Si tenéis alma de marinos no os lo podéis perder.

Cañon del Vasa Museet de Estocolmo

Los suecos tienen un extraño pero delicioso sentido del humor, ya que con este museo rinden tributo a una de las mayores pifias de su historia naval. ¿Por qué digo esto? Pues porque el Vasa se hundió el día el mismo día que fue botado por unos funestos errores de cálculo. Mejor dicho, a los pocos minutos de emprender su andadura en 1628. Lo que se iba a convertir en un navío que aterrorizara a sus rivales, se convirtió en una gran tumba para los marineros suecos.

El pecio de este desafortunado naufragio fue rescatado en 1961 del la bahía Saltsjön, justo 333 años después de su hundimiento y ahora se aloja en un impresionante edificio hecho a medida del buque sueco. Esto no es tarea sencilla, pues el Vasa mide casi 50 metros de altura y tiene una eslora de 69 metros. Te pongas donde te pongas te sientes diminuto ante semejante coloso.

Detalle de la popa del buque Vasa

Como os podéis imaginar el rescate de semejante armatoste no fue nada sencillo, y se hizo como si se tratara de un puzzle, recolectando una a una cerca de 14.000 piezas que ahora lucen como antaño.

Como íbamos con el carro y Teo se quedó frito, fuimos visitando las diferentes plantas con los ascensores. Pudimos contemplar el buque de guerra desde distintas alturas, y en cada una de ellas hay un pedazo de la historia de este desastre nacional que, ironías de la vida, se ha convertido actualmente en uno de los mejores tesoros de Suecia y museos de Europa. Es casi imposible ver un navío del siglo XVII tan bien conservado en ningún otro lugar del mundo.

El impresionante buque de guerra Vasa

Al final una mañana lluviosa se convirtió en una experiencia muy enriquecedora. El tiempo nos dio una tregua y durante el resto del viaje a Suecia disfrutamos de un clima excepcional. Al mal tiempo buena cara, que la lluvia a veces nos empuja a descubrir lugares que quizás de otro modo nos hubiéramos animado a explorar.

Viaje a Suecia – El Gamla Stan de Estocolmo

El Gamla Stan de Estocolmo

Seguro que coincidís con nosotros en que uno de los momentos más deliciosos de los viajes llega cuando dejas todos los trastos en el hotel y te pones a callejear sin rumbo, a tomarle el pulso a la ciudad desconocida que te acaba de recibir.

Sabía que llegaríamos bastante tarde a Estocolmo, así que el primer día de nuestro viaje a Suecia no organizamos nada, simplemente nos dejaríamos llevar.

Vero y Teo paseando por el Gamla Stan de Estocolmo

Yo ya conocía el Gamla Stan de la primera vez que estuve en Estocolmo, no tuve demasiado tiempo para patearlo esa ocasión, aunque me cautivó. Por eso tenía claro que lo primero que haríamos, sería perdernos por sus callejuelas empedradas.

El Gamla Stan es uno de los cascos antiguos más bonitos de Europa. Ahora en verano está atestado de turistas a la caza del souvenir y degustando deliciosos helados. Sin embargo, eso no le resta ni un ápice de belleza, justo lo contrario, le confiere un ambiente de ciudad viva, dinámica, especial.

Patio del Palacio Real de Estocolmo

Hasta dos tardes nos perdimos a propósito por el Gamla Stan de Estocolmo. Tiene muchos atractivos culturales y patrimoniales, entre los que destaca el Palacio Real, sus museos y el tradicional cambio de guardia al que esta vez obviamos.

También es célebre la puntiaguda Storkyrkan, o catedral real, y el Nobelmuseet. Sin embargo, lo mejor del Gamla Stan son sus calles, sus cuestas, sus adoquines, sus tiendas, sus cafeterías, sus impresionantes edificios, en definitiva, los pequeños detalles que te sorprenden en cada rincón.

Saliendo del Gamla Stan de Estocolmo

La arteria principal es Västerlånggatan o calle larga del oeste. Cruza el Gamla Stan prácticamente de punta a punta y es un hervidero perfecto para saborear lentamente un pastel tan delicioso como el corazón de Estocolmo.

Yo os recomiendo que lo crucéis un par de veces con los ojos bien abiertos y luego os perdáis por las callejuelas que se contornean a su alrededor. Seguro que encontráis algo que os llame la atención. Un edificio, una tienda, una coqueta cafetería, una estatua o simplemente una preciosa colección de flores.

Músico tocando en Stortorget

El Gamla Stan es para vivirlo con los cinco sentidos, más si cabe, cuando el verano y el buen tiempo acompañan. Una mirada a la gente guapa, escuchar a un músico callejero, embriagarse con el aroma del barquillo recién hecho, degustar un trozo de tarta o simplemente sentir el frío tacto de la piedra.

Tampoco quiero daros más detalles de los lugares que vimos o de las experiencias que tuvimos. Eso llegará con más calma. Mi intención es que afrontéis la visita al Gamla Stan sin ningún temor a perderos y a descubrirlo. Seguro que el paseo acaba con decenas de anécdotas y sorpresas irrepetibles. Fue un comienzo perfecto para nuestro viaje a Suecia.