Uno de los mayores inconvenientes que se nos plantean a la hora de organizar un viaje es el desplazamiento por carretera. Sé de buena tinta que para muchos de vosotros es un auténtico placer alquilar un coche y perderos por el destino de turno, pero para nosotros supone justo lo contrario. Tanto Vero como yo odiamos conducir, así que nos toca depender de los transportes públicos.
En nuestro pasado viaje a Noruega nos encontramos con un aliado inesperado que nos facilitó muchísimo la vida a la hora de conocer alguno de los fiordos noruegos más célebres. Se trata de un paquete turístico que tiene el curioso nombre de Norway in a nutshell (Noruega en una cáscara de nuez).
Con esta especie de pase puedes conocer la espectacular región de los fiordos occidentales a tu ritmo, pero en vez de utilizar el coche, te desplazas en transportes públicos, lo cual nos vino de fábula. Existen pases de varios días, precios e itinerarios, pero para que os hagáis una idea voy a contaros el recorrido que hicimos nosotros. No voy a ser demasiado descriptivo porque luego habrá varios post sobre esta parte del viaje a Noruega.
Primero tomamos un tren que nos llevó de Bergen a la coqueta localidad de Voss. Allí tomamos un autobús que nos llevó por la mítica Stalheimskleiva hasta Gudvangen, justo en la orilla de un fiordo.
























