Por mucho que me esfuerzo en ponerlo difícil siempre acertáis el acertijo rápidamente. Esta vez el premio lo van a compartir JoCkEy y josecrem. Uno por decir Saigón y el otro Ho Chi Minh City. Enhorabuena a lo dos y muchas gracias al resto de participantes.
Parece que fue ayer, pero ya han pasado cinco meses desde que hemos vuelto de nuestro viaje a Vietnam y Camboya. Tras el parón navideño toca seguir con el relato de esta fantástica aventura, una historia que si no recuerdo mal, la dejamos en el capítulo de nuestra estancia en Nha Trang.
Tras el punto y seguido, ahora toca hablaros de la espectacular Saigón, actualmente conocida como Ho CHi Minh City. Se trata de una ciudad tan llena de vida y atractivos que ha pasado directamente a mis 10 ciudades y lugares favoritos. Y eso que sólo estuvimos dos días y medio.
La primera jornada en la ciudad fue fabulosa. Nada más salir del aeropuerto comenzamos a ver la marea de motos, el ruido, miles y miles de comercios, el ambiente, los puestos callejeros. Asia en estado puro. Sin embargo, su pasado francés también la delata. Edificios coloniales y un ambiente selecto en su zona noble le dan a Saigón cierto aire parisino.
El primer lugar que visitamos fue la imponente Catedral de Notre Dame. Este templo data de finales del siglo XIX, y aunque está construida con piedras de las canteras locales, está recubierta con azulejos rojos importados de Francia. En ese momento se estaba celebrando una boda, así que casi no pudimos curiosear por su interior. Por fuera es magnífica.
Justo enfrente se encuentra la Oficina Central de Correos. Se trata de uno de los edificios más bellos de la era colonial. En su interior se pueden observar mapas antiguos de Indochina y el omnipresente retrato del tío Ho.
Luego fuimos a hacer el check-in en el Duxton Hotel, y vivimos uno de los momentos más locos del viaje gracias a Alberto. No obstante, esa historia ya os la conté cuando os hablé de de nuestro paseíto en moto por Saigón.
La siguiente parada fue la Pagoda del Emperador de Jade, por lo visto una de las más veneradas de la ciudad Ho Chi Minh. Tiene varios niveles y altares. Merece la pena salir a la terraza para contemplar su tejado de varias alturas lleno de dragones y construido con tejas de cerámica verde. Misticismo, incienso, respeto, paz. Visita imprescindible.
Más tarde, Alberto tuvo la amabilidad de acompañarnos al Templo de Le Van Duyet y a la Pagoda de Vinh Nghiem. El primero estaba en obras y el segundo sólo lo visitamos desde fuera. Lo reconoceréis por sus ocho plantas.
Para el primer día no estaba mal todo lo que habíamos visto. No obstante, todavía nos quedaban fuerzas para visitar el centro comercial Diamond Plaza. Su planta superior, llena de muchachada y videojuegos, me recordó un poco a Japón.
Por último, recorrimos Dong Khoi, la arteria con más glamour de Saigón. El cansancio pronto hizo mella en nosotros, así que nos dirigimos al hotel. Alberto por su parte nos invitó a una fiesta, a la que desgraciadamente no pudimos asistir por el agotamiento. Cerramos la jornada cenando en un restaurante llamado Kinh Bac en el que tuvimos que refugiarnos de un temido pero esperado elemento. El monzón.
Continuará…


















