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Viaje a Vietnam – El agua de la vida

Hace tiempo que no os hablo de Vietnam y quiero retomar el tema mostrando lo vital que es el agua en la creación de asentamientos humanos. En Vietnam más si cabe. Me recorrí el país de norte a sur y en todas las ciudades, el agua era mucho más que un método de vida, era la vida.

Una imagen vale más que mil palabras, yo os presento nueve.

Hanoi

Pescadores en el lago de Ho Tay de Hanoi

Pagoda del Perfume

Regresando de la Pagoda del Perfume

Tam Coc

Remando con los pies en Tam Coc

Bahía de Ha Long

Amanecer en la Bahía de Ha Long

Hue

Embarcación típica del río Perfume en Hue

Da Nang

Llegando a Da Nang

Hoi An

Atardecer en el río Thu Bon de Hoi An

Nha Trang

Pescando marisco en las aguas de Nha Trang

Y por supuesto, el Delta del Mekong

Descansando en el Delta del Mekong

No hay cerveza, hay Mirinda

Mirinda

Aquí os tengo toda la semana esperando el momento de la cerveza de los viernes y os salgo con estas, con la Mirinda. Yo me he tomado una Mahou hace un rato, pero como la cinco estrellas no es una de mis cervezas del mundo, y me habéis pillado sin cámara ni material gráfico, hoy toca refresco.

Seguramente que a los más viejunos del lugar os suene el nombre de Mirinda. Los jóvenes debéis saber que antes de que llegara la Coca-Cola, la Pepsi o la Fanta, en España se bebía Mirinda. Por lo que he leído en la wikipedia, este estandarte de los refrescos españoles llegó a su fin cuando Pepsi compró la marca a su propietario.

Los nostálgicos debéis saber que Mirinda todavía se distribuye en España, concretamente en Madrid y Canarias. Además, está disponible en 39 países del mundo, entre los cuales no se encuentra Vietnam. ¿Por qué digo esto? Pues porque precisamente esta foto está tomada en un poblado flotante del Delta del Mekong. ¿Cómo llegarían hasta allí estas botellas de Mirinda?

En fin, que esta es la historia de la Mirinda, una marca que conocerán los que recuerden a Naranjito, Comando G o Candy Candy. Con este refresco, os desde que paséis un buen fin de semana. ¿Conocíais la Mirinda?

Viaje a Camboya – Las primeras impresiones

Llegando a Phnom Penh por el Mekong

El viaje de Vietnam a Camboya por el río Mekong es relativamente corto, aunque poco entretenido. Nosotros cruzamos la frontera fluvial e hicimos todos los trámites de visado en un puesto de lo más rudimentario, pero con un carácter claramente militar.

El Mekong sigue siendo fundamental para ambos países, una divinidad común que vietnamitas y camboyanos aprovechan para ganarse la vida con los dones que les ofrece. Sin embargo, nada más cruzar a la parte camboyana del río empezamos a apreciar las primeras diferencias, aunque sólo fueran arquitectónicas.

Los tejados abandonan las tejas con forma de bambú y empiezan a convertirse en preciosos salientes picudos. La arquitectura jemer se asemeja a la tailandesa, aunque tiene un aspecto muy peculiar y reconocible a primera vista.

Palacio Real de Phnom Penh

Además de la arquitectura, la principal característica de Camboya es la sonrisa y la hospitalidad de su gente. Cualquiera diría que Camboya está entre los estados más pobres de Asia. Sólo por la sonrisa de los camboyanos se diría que se encuentran entre los países más felices del mundo.

Otra cosa que descubrimos de inmediato es que el euro y el dong no tienen valor en Camboya. Una de las primeras cosas que hicimos fue ir a un cambista. Un lugar muy peculiar que parecía sacado de la película El Cazador de Michael Cimino. Decenas de personas contaban uno a uno cientos de billetes procedentes de toda Asia. Nos recomendaron hacernos con dólares y unos pocos rieles para comprar en los puestos callejeros.

De Phnom Penh vimos poco, la verdad. Lo típico, tópicos lugares turísticos en un santiamén. Luego al aeropuerto y a esperar horas y horas hasta volar a Siem Reap. Fueron pocos momentos en la capital, pero me sirvieron para darme cuenta de varias cosas. Una, que era un país mucho más pobre que Vietnam. Dos, que no hay tantas motos. Y tres, que me quedé con ganas de más.

Viaje a Vietnam – Adiós al Delta del Mekong

Poblado Flotante Cham sobre el Delta del Mekong

Después de la experiencia de los mercados flotantes de Can Tho, nuestra última etapa en Vietnam tuvo lugar en Chau Doc. Es una ciudad pequeña, de unos 110.000 habitantes, pero clave en nuestro recorrido, ya que está muy próxima a la frontera con Camboya.

El río Mekong es el auténtico eje vertebrador de la vida de los habitantes de Chau Doc, muchos de los cuales viven literalmente en casas flotantes. Tuvimos la oportunidad de estar en una, aunque de esta experiencia ya os mostré el vídeo de revolución en la piscifactoría.

El Delta del Mekong desde el monte Sam

Una de las primeras cosas que visitamos en Chau Doc fue el monte Sam. Es un lugar sagrado para los vietnamitas, ya que en sus laderas hay numerosos templos y pagodas. Lo mejor son las espectaculares vistas del Delta del Mekong, los campos de arroz inundados y la frontera con Camboya.

Tras las vistas del monte Sam, el cielo empezó a ponerse muy negro. Durante todo el viaje a Vietnam y Camboya, la lluvia nos respetó bastante, aunque en plena época de monzones, era normal que tarde o temprano nos cayera un chaparrón. Al arreciar una tromba de agua intensa, decidimos refugiarnos en los templos. Conocimos el Chua Xu, y el estrafalario, pero venerado Phat Thay Tay An.

Niños cham en Chau Doc

Una vez cesó la lluvia, nos montamos en barca y recorrimos la zona de las casas flotantes y la aldea de pequeña comunidad de musulmanes cham que residen en Chau Doc. Sin duda, un ejemplo más de la diversidad cultural y de credos que conviven en Vietnam. Fue uno de los mejores momentos del día, porque conocimos a gente que no tiene de nada, pero que nunca les falta la sonrisa en la boca. Quizás fue la gente más pobre que conocimos en Vietnam. Para completar la visita a la aldea cham, nos acercamos hasta la curiosa mezquita de Chau Giang, mezcla de arquitectura musulmana y vietnamita.

Con Chau Doc decíamos adiós a dos intensas semanas por Vietnam, desde el norte hasta el sur. Creo que el recorrido por Vietnam queda zanjado, aunque será completado convenientemente con posts sobre curiosidades y lugares más concretos. Con este post, decimos adíos al Delta del Mekong y a Vietnam, pero le damos la bienvenida a Camboya. Ha llegado la hora de que conozcáis un poco más nuestras peripecias por este pequeño y fantástico país. Aunque tendréis que esperar a otro día.

Mezquita de Chau Giang en Chau Doc

Viaje a Vietnam – Mercados flotantes de Can Tho

Barcazas con fruta del dragón en Can Tho

Una de las experiencias más autóctonas de las gentes que viven en el Delta del Mekong son los mercados flotantes. Para una persona que está acostumbrada a vivir sobre asfalto, cuesta mucho imaginar cómo sería tener que hacerlo todo sobre una pequeña barcaza.

Durante nuestro Viaje a Vietnam y Camboya, tuvimos la oportunidad de ver cómo se regateaba, se compraba y se vendía en los mercados flotantes de Can Tho. Sin duda, uno de los grandes atractivos de Vietnam.

Verdulera en el mercado flotante de Cai Rang

Can Tho es la ciudad más grande del Delta del Mekong. Fue nuestra penúltima parada en Vietnam y la primera tras abandonar la gran urbe que es Saigón. La ciudad en sí tiene pocos atractivos, quizás la Pagoda de Ong y el Templo de Munirangsyaram. Es mucho más tranquila que Ho Chi Minh City, pero tiene algo que la hace muy diferente a la capital. Sus mercados flotantes.

En Can Tho existen al menos tres mercados flotantes. Nosotros visitamos el más tempranero y a la vez el más grande. Se llama Cai Rang, y está ubicado a unos 7 kilómetros al suroeste de la ciudad. Para llegar hasta allí, salimos en una barca desde el Hotel Victoria Can Tho. Allí pudimos comprobar de primera mano la frescura de sus productos y lo pintoresco de sus métodos de venta. El márketing es pura ficción aquí.

Tienda de melones en el mercado flotante de Cai Rang

Los puestos, o mejor dicho las barcas, tienen colgado de un palo el producto principal como si fuera un rótulo o un estandarte. Fruta fresca, verduras y hortalizas, arroz, pescado y marisco le dan un colorido único y unos aromas muy singulares.

Es importante madrugar para no perderse los momentos más animados de estos mercados flotantes en el Delta del Mekong. Sin duda, una de las señas de identidad del sur de Vietnam y una perfecta despedida. O no.

Casa flotante de Can Tho