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Taj Mahal, restaurante hindú en Alicante

Restaurante Taj Mahal Alicante

Ya está aquí el viernes y, aunque hoy ha estado pasado por agua, sigue siendo nuestro día favorito de la semana. Normalmente lo celebramos con una de nuestras clásicas cervezas del mundo, aunque hoy voy a ser más generoso y os invitaré a cenar.

Para demostrar que la cocina de la India me encanta, y que el post del Delhi Belly estaba escrito con buena fe, nos sentaremos en la mesa del Taj Mahal, un restaurante hindú de Alicante.


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El Restaurante Taj Mahal está especializado en cocina hindú con horno tandoori. Está situado en el número 41 de la céntrica calle Benito Pérez Galdós. Enseguida lo reconoceréis por su decoración repleta de dibujos del mausoleo más famoso del mundo. Siempre que podemos hacemos una incursión en su carta.

El local no hace demasiadas concesiones al lujo, pero es muy acogedor. La música de Bollywood suele sonar en los altavoces y nunca está demasiado lleno pese a que la comida es buenísima. ¿Demasiados tabúes por parte de los alicantinos?

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Viaje a Hong Kong – Hot pot

Caldero del Hot pot

Ya hace tres semanas que no hablo sobre Asia en el pachinko y eso está pero que muy mal. No hay que perder las buenas costumbres. Para remediarlo voy a invitaros a una de las cenas más suculentas que he probado en mi vida. Se trata de un Hot pot y lo degustamos a principios de 2011 en nuestro viaje a Hong Kong.

Era nuestra última noche en la ciudad y nuestros anfitriones Javier y Rena no querían que nos fuéramos de Hong Kong sin probar una de las comidas más típicas de la cultura asiática. Ellos escogieron el restaurante y el resultado no pudo ser mejor.


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Se llama Pier 88 y está ubicado en el edificio Grand Tower de Nathan Road, ya en la parte de Mong Kok. Nuestro hotel estaba en la zona de Tsim Sha Tsui, no demasiado lejos, aunque como Nathan Road es una avenida enorme pillamos el MTR y nos apeamos en Mong Kok. Al final Javier tuvo que venir a por nosotros por que nos equivocamos de puerta.

En el Pier 88 nos estaba esperando Rena. Lo primero que me llamó la atención es que el local era enorme, pero estaba completamente lleno. Javier había tenido que reservar porque es un lugar muy popular.

Las salsas del Hot pot

El Hot pot no es otra cosa que un caldero con sopa hirviendo en el que tú mismo vas cocinando todo la comida que te apetezca. Sería la versión china del Nabemono japonés o del Jjigae Chongol coreano.

Carne para el Hot pot

Este asunto del Hot pot es bien sencillo y el resultado es escandalosamente delicioso. Primero se pide la sopa. En este restaurante la sopera estaba dividida en dos partes, así que degustamos dos caldos distintos. Las mesas tienen hornillos para que vayas regulando la temperatura del brebaje.

Luego pides los ingredientes que quieres cocinarte tú mismo en las sopas ardientes. Verduras de todo tipo, carnes, pescados, mariscos… y por último están las salsas donde mojas lo que te acabas de preparar.

Chicharrero por Hong Kong comiendo Hot pot

Los modernos llamarían a este tipo de cocina slow food, pues entre plato y plato vas charlando, comiendo, bebiendo y disfrutando de la comida durante un largo periodo de tiempo. Yo no sé las chicas, pero Javier y yo nos pusimos las botas… menudo saque tiene el chicharrero.

Coñas a parte, me encantó el concepto del Hot pot. Una cena larga, sencilla y deliciosa donde pudimos conocer un poco mejor a Javier y Rena, que fueron unos anfitriones increíbles. La verdad es que da gusto quedar con gente así para que te enseñen algún secreto de Hong Kong, y si se trata de cenar pues mucho mejor.

Viaje a Hong Kong – Los cangrejos picantes y más

Restaurante callejero de la calle Temple en Hong Kong

Ya hace tiempo que no escribo un post gastronómico, así que voy con uno de los mayores clásicos con los que te puedes topar en un viaje a Hong Kong. Se trata de los míticos cangrejos picantes de la calle Temple en Kowloon.

Son míticos porque siempre que Hong Kong sale en una conversación, Lorco habla de ellos y los recuerda con mucho cariño: “los cangrejos picantes de la calle Temple están para chuparse los dedos”. Ante esta reiterada afirmación decidimos ir a investigarlo por nuestra cuenta.

Pato a la cantonesa probado en Hong Kong

Para los que no lo sepan, la calle Temple de Hong Kong es de las más conocidas de la ciudad. No por los cangrejos picantes, sino por el espectacular mercado nocturno que se monta allí cada noche. Hablaré más extensamente de este peculiar lugar otro día, porque hoy los protagonistas son los cangrejos.

Navajas de la calle Temple en Hong Kong

En la calle Temple y alrededores hay un montón de restaurantes callejeros donde presumen de cocinar los mejores cangrejos picantes de Asia. No son más que tablones de madera y unas cuantas sillas de plástico, aunque con grandes rótulos. Ninguna concesión al lujo. Para que os hagáis una idea, las servilletas son rollos de papel higiénico, pero las cervezas son enormes y baratas.

Rollitos de la calle Temple en Hong Kong

Son muy caóticos, nada limpios y están atestados de gente local, lo cual nos hacía suponer que eran baratos. Como había hambre tras un día entero por el sur de la isla de Hong Kong nos pedimos un pequeño gran festín.

Gambas picantes de la calle Temple de Hong Kong

El pato a la cantonesa fue el encargado de abrir el fuego. A partir de ahí marisco variado con un plato de navajas y otro de gambas rebozadas muy, muy picantes. También pedimos unos rollitos que estaban de muerte, nada que ver con los clásicos primaverales que nos venden por aquí.

Los míticos cangrejos picantes de la calle Temple de Hong Kong

El plato más caro de la carta eran los que decían ser “los mejores cangrejos picantes de Asia“, ya que el precio depende del peso. Como su nombre indica, picaban como un infierno, pero no nos podíamos ir sin probarlos.

A pesar de que el restaurante estaba atestado de gente local y era un puesto callejero, un tanto cutre, la cena nos costó bastante cara, en la línea de otros restaurantes con más pedigrí de la propia Hong Kong. No obstante, nos llevamos una experiencia muy auténtica y el estómago lleno con los mejores cangrejos picantes de Asia. Ahí es nada.

Viaje a Hong Kong – La cocina de Sichuan

Bistro Bamboo

Una de los atractivos que más nos gustaron de nuestro viaje a Hong Kong es su increíble diversidad gastronómica. Es una ciudad donde puedes encontrar fácilmente restaurantes que cocinen platos de todo el mundo y eso para nosotros es algo que nos vuelve locos.

Lógicamente, al ser una Región Administrativa Especial de China hay muchísimos locales que ofrecen platos típicos del gigante asiático y sus distintas zonas. El primero al que le hincamos el diente fue a un restaurante especializado en la cocina de Sichuan.

Decoración del Bistro Bamboo

Se trata de una gastronomía especialmente indicada para los amantes de la cocina picante y las especias. Ahí nosotros estamos un poco divididos, ya que a mí me encantan los platos intensos, mientras que Vero prefiere los más suaves.

La explosión de sabores es muy, pero que muy atrevida y os aseguramos que no escatiman en especias y hierbas. Chiles, pimienta, hinojo, anís, cilantro, ajo… menuda amalgama. Además se cocina todo a fuego muy lento para que las especias hagan bien su trabajo.

Setas del Bistro Bamboo

Empezamos la comida con unas setas negras muy gelatinosas. Quizás fue el plato menos picante, sin duda, lo más refrescante que ingerimos. De hecho lo utilizamos para aplacar la contundencia de una sopa que también pedimos como entrante.

También es muy típico de la cocina de Sichuan, y de la china en general, los dim sum. Os aseguro que no tienen nada que ver con los que podemos probar aquí. Son una mezcla de texturas y sabores exquisita, para degustar con varios sentidos. Es la forma más sencilla de probar varios sabores juntos. Nos comimos unos de gambas y otros de verduras que eran un escándalo.

Pollo especiado del Bistro Bamboo

El colofón lo puso una de las especialidades de Sichuan. Se trata de un pollo cortado en tiras y acompañado de todo tipo de especias y guindillas. Vero abandonó pronto, pues estaba muy picante, pero yo no tuve piedad con él. Acompañamos la comida con varias Tsingtao. Por cierto, la decoración del local era una pasada.

El restaurante en cuestión se llamaba Bistro Bamboo y estába situado en una callejuela a la que se accede en los apeaderos de la escalera mecánica de Central a Mid-Levels. Viva Hong Kong, la cocina de Sichuan y su abrumadora cantidad de restaurantes.


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Viaje a Japón – Tsukiji

Pescado fresco en Tsukiji

El regreso de Kanazawa a Tokyo fue bastante plácido, aunque estábamos agotados. Tuvimos que pillar un tren express hasta Maibara, y desde allí un shinkansen hikari hasta la estación central de Tokyo. Llegamos a la capital de Japón a las 22:10 de la noche. Nos dirigimos al hotel y prontito a la cama, ya que a la mañana siguiente tocaba visitar la Lonja del Pescado de Tsukiji.

El despertador sonó muy temprano. Vale la pena que os levantéis muy pronto si queréis ver la actividad frenética de Tsukiji. Tras hacer una pequeña parada en el combini, fuimos andando hasta la Lonja, ya que nos quedaba a unos 15 minutos de nuestro hotel. Los que no estéis tan bien situado, podéis pillar la línea Toei-Oedo de metro hasta la parada de Tsukiji-Shijo y dirigirse a las salidas A-1 y A-2.

Moluscos gigantes en Tsukiji

Debo advertiros que todo lo que os cuente aquí se queda muy corto. Tsukiji es uno de esos lugares imprescindibles de cualquier viaje a Japón. Vista, oído, olfato, gusto y tacto trabajan a tope, así que si no lo experimentáis en primera persona no os podréis hacer una idea de lo que es la Lonja del Pescado de Tsukiji.

Una vez allí, debéis moveros sigilosos por los pasillos y contemplar el trabajo artesano que hacen muchos de los trabajadores. Muchas cosas te llaman la atención por allí. Primero, pese a las ingentes cantidades de pescado, Tsukiji no huele mal. Se nota que el pescado es fresco, muy fresco.

El atún rojo de Tsukiji

Otra cosa que te choca muchísimo es la actividad frenética que hay a esas horas de la mañana.  Carga y descarga, cuchillos troceando, compradores, vendedores, y los famosos carritos motorizados. Hay que ir con mil ojos, ya que los carritos van a toda leche y no reparan en si un turista está haciendo fotos o se interpone en su camino.

Por supuesto, la actitud del visitante debe ser de total respeto. La gente está trabajando y pese a que están acostumbrados a los turistas, no quiere decir que eso les guste.

Un atún rojo entero en Tsukiji

Por último, y como no podía ser de otra forma, está el pescado. Es flipante la cantidad de especies marinas que se encuentran en Tsukiji. Todo lo que se saque del mar se puede encontrar allí. El atún rojo es la estrella, pero hay especies que llaman mucho la atención, sobre todo los moluscos gigantes. Si os da igual que sea temprano, podéis terminar la visita probando el sushi más fresco del mundo en alguno de los puestecitos que rodean el mercado. La visita a la Lonja del Pescado de Tsukiji estaría en el top-5 de imprescindibles de nuestros dos viajes a Japón.

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Hasta el próximo 23 de enero la Lonja del Pescado de Tsukiji está cerrada al turista.

Podéis leer el relato Son de Mar que escribí sobre Tsukiji en su día.