
Yo no sé en vuestras ciudades, pero aquí empieza a hacer un calor veraniego. Por ese motivo, he decidido evocar paisajes gélidos y nevados para mitigar un poco la sensación de bochorno.
Como sabéis, las pasadas Navidades hicimos un Viaje a los Pirineos. Durante un par de días, aprovechamos para conocer el sur de Francia, ya que a León y Ana les apetecía esquiar por la zona. Los amantes del senderismo y de la naturaleza disfrutaríais de los lindo, ya que estar rodeado de cumbres como el Tourmalet o La Mongie es una gozada.

El deporte en general no es lo mío. Nunca he esquiado y sé que no se me daría muy bien. Sin embargo, surgió la posibilidad de practicar un poco de esquí de fondo con raquetas de nieve.
Nuestra base en el sur de Francia estaba en el vasto municipio de Campan. A escasos kilómetros de allí se encuentra la estación de La Payolle, que fue donde llevamos a cabo nuestro rito iniciático con el esquí de fondo.

No recuerdo que el forfait y el alquiler de raquetas fuera excesivamente caro. Aquella zona de Francia está muy habituada al turismo de esquí, por lo que no os será nada complicado haceros con un buen equipo de alquiler. Eso sí, no olvidéis las cadenas.
La experiencia de las raquetas no me gustó demasiado. Digamos que mi forma física deja mucho que desear y siempre me quedaba rezagado. Sin embargo, el paisaje del Pirineo Francés era muy hermoso y relajante. Nieve, montaña, lagos y bosques helados componían una estampa preciosa.

Mientras mis compañeros se esmeraban en pegarle a la raqueta con brío, yo, más pausado, me dediqué a sacar estas refrescantes fotos. Ni con el dopping de Juanito Mühlegg les hubiera alcanzado.