Después de un fin de semana movidito, hoy voy a ponerme serio y hablar de una de las noticias que más me preocupan de la actualidad. Como sabéis, soy un amante de todo lo que tenga que ver con Asia, un continente que está sufriendo, y de que manera, con la crisis económica mundial.
Aquà se habla de Euribor, Ãndices de morosidad y especulación, pero en Asia, la crisis se resume a algo tan simple, y a la vez tan dramático, como la subida de los alimentos. Es decir, a la gente le preocupa si podrá o no podrá comer algo hoy.
He visitado paÃses como Japón, India o Nepal y visitaré el próximo verano Vietnam y Camboya. En este sentido, los occidentales no nos podemos ni imaginar la importancia que tiene el arroz en la alimentación y en la cultura de estos paÃses.
La situación es extremadamente grave teniendo en cuenta que muchas de las personas de estos paÃses (exceptuando Japón) viven por debajo del umbral de la pobreza, mientras que el precio de los alimentos ha subido hasta un 70%.
¿Qué puede hacer occidente al respecto? La FAO y otras organizaciones han hecho un llamamiento de urgencia y han pedido a los paÃses mas desarrollados ayuda para paliar el hambre. Sin embrago, esta situación no es nueva y se acaba demostrando que las buenas intenciones se quedan sólo en eso, en intenciones. Muchos paÃses prometen ayudas para alimentos y después no dotan esos programas de presupuesto.
No obstante, muchos paÃses como Vietnam han aprendido la lección y responde a la escasez mundial del cereal impulsando una tercera cosecha en el Mekong.
Quizás esta crisis del arroz sea la peor parte de la globalización, que al rico le duele, pero el pobre se muere.
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