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Viaje a Vietnam – Veleros de Juncos

La Bahía de Ha Long desde lo alto

Una de las experiencias más increíbles de nuestro viaje a Vietnam fue la visita a la Bahía de Ha Long. Ya os hablé largo y tendido sobre ella, por eso aquí va mi recomendación de hoy. Si os lo podéis permitir, pasad al menos una noche en uno de los veleros de juncos.

Mascarón de proa de un junco en la Bahía de Ha Long

Los veleros de juncos, que también se conocen como juncos a secas o barcos dragón, son preciosos barcos de fabricación tradicional, cuya principal característica son sus velas en forma de abanico fabricadas con algodón rugoso y cosidas a mano. Normalmente como mascarón de proa tienen la cabeza de un dragón.

Replegando las velas de un velero de juncos

Aunque tengan velas, los juncos tienen motor y es realmente lo que funciona para navegar. Por dentro, están equipados mejor que algunos hoteles, al menos en el que estuvimos nosotros. Nuestro camarote tenía de todo y pasamos allí una noche muy agradable.

Vero i Pau en la Bahia de Ha Long

Los juncos están equipados también con salones restaurantes. Todas las comidas y cenas a bordo fueron deliciosas y muy divertidas, sobre todo una comida en la que nos pasamos un poquito con la bebida y estuvimos más contentos de lo habitual.

Veleros de juncos atracados sobre la Bahía de Ha Long

Los veleros de juncos también disponen de pequeñas lanchas motoras para disfrutar de alguna que otra excursión por las cuevas de la Bahía de Ha Long. Lo malo es que a ciertas horas del día hay muchísimos juncos en la zona, pero su visión no estropea para nada el paisaje.

Amanecer en la Bahía de Ha Long

Sin embargo, lo mejor de disfrutar de los juncos, es la posibilidad de pasar una noche arropados por la tranquilidad de la Bahía de Ha Long y sus increíbles vistas. Los atardeceres y amaneceres que vimos sobre el junco son de los más bonitos que hemos visto en nuestras vidas. Son momentos irrepetibles, así que todos los viajes a Vietnam deberían tener una vivencia como esta.

Viaje a Vietnam – El agua de la vida

Hace tiempo que no os hablo de Vietnam y quiero retomar el tema mostrando lo vital que es el agua en la creación de asentamientos humanos. En Vietnam más si cabe. Me recorrí el país de norte a sur y en todas las ciudades, el agua era mucho más que un método de vida, era la vida.

Una imagen vale más que mil palabras, yo os presento nueve.

Hanoi

Pescadores en el lago de Ho Tay de Hanoi

Pagoda del Perfume

Regresando de la Pagoda del Perfume

Tam Coc

Remando con los pies en Tam Coc

Bahía de Ha Long

Amanecer en la Bahía de Ha Long

Hue

Embarcación típica del río Perfume en Hue

Da Nang

Llegando a Da Nang

Hoi An

Atardecer en el río Thu Bon de Hoi An

Nha Trang

Pescando marisco en las aguas de Nha Trang

Y por supuesto, el Delta del Mekong

Descansando en el Delta del Mekong

Viaje a Vietnam – Bahía de Ha Long

A bordo de un junco en la Bahía de Ha Long

Si hay algún rincón de Vietnam que se podría calificar de imprescindible, sería la Bahía de Ha Long. Se trata de una auténtica maravilla para los sentidos, a pesar de que está muy masificada turísticamente hablando. Los vietnamitas se sienten muy orgullosos de este pedazo de paraíso y su orgullo está más que justificado.

La Bahía de Ha Long desde lo alto

En todos los rincones del país encontramos referencias a la Bahía de Ha Long y muchas de las agencias turísticas del país la venden como el gran reclamo que es. Sin duda, su nombramiento como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994, ayudó a popularizar este destino tan idílico.

Vendedora ambulante en la Bahía de Ha Long

Nuestro viaje a Vietnam cerraba la etapa norteña en la Bahía de Ha Long. Fuimos en coche desde Hanoi, un trayecto que duró unas cuatro horas haciendo varias paradas.  Lo único que sabíamos es que pasaríamos la noche en un junco, el barco típico vietnamita, y que aquello nos iba a maravillar.

En las grutas de la Bahía de Ha Long

Cuando llegamos a la zona, comenzamos a ver ríos de gente. Tened en cuenta que en la bahía navegan cerca de 400 embarcaciones. La mitad regresan al anochecer y el resto pasa la noche durmiendo en los juncos. Aquí no busquéis el Vietnam auténtico porque no lo hallaréis. A cambio tenéis una experiencia visual y sensorial muy placentera. En definitiva, un paisaje que jamáis olvidaréis.

Puesta de sol en la Bahía de Ha Long

Para que os hagáis una idea, la bahía está compuesta por más de 3.000 pequeñas islas de origen cárstico. El mar se tiñe de un color esmeralda muy peculiar, que junto con las rocas forman un atolón muy singular en pleno golfo de Tonkín. Conforme vas navegando sales al paso de más y más islas. Un horizonte interminable de pequeños puntos de roca y vegetación.

Casi es de día en la Bahía de Ha Long

Nuestro guía “cubano” nos contó que Ha Long significa donde el dragón se sumerge en el mar. Y es que según la leyenda, una familia de dragones ayudó a los vietnamitas a combatir a los invasores venidos de China. Los dragones llenaron la bahía de joyas y jade, que posteriormente se transformaron en islas. Sin duda, un lugar de leyenda.

Primeros rayos de sol en la Bahía de Ha Long

Nosotros estuvimos un día de crucero a bordo del junco. Allí nos trataron de maravilla en lo que a comida y bebida se refiere. Todos los menús estaban compuestos por pescado fresco y marisco. Además en una de las comidas nos pillamos una buena cogorza gracias a una botella de champagne francés. También visitamos varias cuevas interiores con estalactitas y estalagmitas e islas de extrañas formas. Además, nos bañamos en una playa y disfrutamos de la brisa, un atardecer de cuento y un amanecer increíble.

Amanecer en la Bahía de Ha Long

Creo que con este menú tan irresistible es imposible decir que no a la Bahía de Ha Long, una guinda perfecta para cualquiera que se atreva a emprender un viaje a Vietnam y Camboya. Los amantes del mar, los deportes acuáticos y la naturaleza os sentiréis como en el Jardín del Edén.

Viaje a Vietnam – Tam Coc

Remando con los pies en Tam Coc

Otra de las visitas muy recomendables para hacer si te encuentras cerca de Hanoi, es la de Ninh Binh y Tam Coc. Nosotros hicimos el trayecto de 95 kilómetros en coche y se tarda aproximadamente dos horas en llegar. El desplazamiento merece mucho la pena, ya que la zona de Tam Coc es de una belleza extraordinario, los lugareños hablan incluso de la Bahía de Ha Long del interior. En mi opinión, no está a la altura de su hermana de la costa, pero puede servir para abrir boca. Sin duda, una visita ineludible en cualquier viaje a Vietnam.

Templos de Hoa Lu

Primero visitamos la histórica Hoa Lu, ubicada a 12 kilómetros al nordeste de Ninh Binh. Se supone que es una zona muy importante para los vietnamitas, ya que llegó a ser capital imperial en el siglo X. Ahora sólo quedan unos cuentos vestigios de aquel esplendor. El palacio y la ciudadela están en ruinas, y simplemente  se mantienen en pie un templo dedicado a Tien Hoang y otro a Le Dai Hanh.

Trasportado por un búfalo

Además de estos dos templos, hay una colina muy difícil de subir en la que se encuentran unas tumbas. Casi me asfixio en la ascensión por los escalones empinados, aunque las vistas panorámicas de la zona merecen el esfuerzo. Allí sólo encontramos una madre junto a su hija que “recaudaban” las limosnas de los fieles.

Río Ngo Dong en Tam Coc

Pero la auténtica estrella de esta visita es Tam Coc. La excursión se parece un poco al inicio de la que hicimos en la Pagoda del Perfume. Es decir, un río que se incrusta en un paisaje lleno de hermosos arrozales y de rocas cársticas. Una vez más, tomamos un bote a remo para recorrer durante dos horas las tres cuevas que se interponían entre el río y las rocas.

Remeros en Tam Coc

El paseo fue muy agradable, sobre todo, porque nuestros remeros nos cayeron bastante simpáticos. Eran una chica joven y un crío que nos llevaron con mucho esfuerzo por este paisaje tan agradable. Eso sí, a la vuelta hicieron negocio con nosotros. Les compramos manteles y les dimos una buena propina. Es lo que tiene ser simpático.

Bajo la gruta de Tam Coc

Además, del paisaje, Tam Coc sirve para apreciar mejor el modo de vida rural de los vietnamitas. Es una zona que no está tan masificada turísticamente como otras del país, y puedes ver a gente trabajando en los arrozales o pescando a la vieja usanza.

Regresando de Tam Coc

Y como ya os dije en el post en el que hablaba de la Pagoda del Perfume, es imprescindible llevar protección contra el sol. Un gorro cónico, crema solar, agua fresca y un parasol, nos harán la jornada más agradable.

El tifón Hagupit causa estragos en Vietnam

A principios de agosto la tormenta tropical Kammuri puso en jaque nuestro viaje a Vietnam y Camboya. Las fuertes lluvias y desprendimientos causaron cientos de muertos en el norte del país. Por desgracia, las catástrofes naturales se ceban otra vez con Asia. El tifón Hagupit ha azotado fuertemente el nordeste de Vietnam y ha dejado hasta el momento 42 víctimas mortales.

Una vez más, las inundaciones y los deslizamientos de tierras han causado estragos entre los más pobres. Estos días en España también ha llovido intensamente, pero es que en Vietnam, se han llegado a superar los 500 milímetros por metro cúbico en cuestión de pocos días.

Entre las provincias más afectadas, se encuentra Quang Ninh, que es donde está ubicada la maravillosa Bahía de Ha Long, que visitamos en agosto. También han sido afectadas Bac Giang, Son La, Lang Son y Vinh Phuc.

El Hagupit llegó a Vietnam tras azotar las Filipinas, donde al menos diez personas resultaron muertas, además de Taiwán y Hong Kong.

Desde el pachinko, me quiero solidarizar con las familias de las víctimas. Desgraciadamente, seguro que la naturaleza sigue sin dar tregua a un continente tan hermoso y tan amado como Asia.