Una de las experiencias más increíbles de nuestro viaje a Vietnam fue la visita a la Bahía de Ha Long. Ya os hablé largo y tendido sobre ella, por eso aquí va mi recomendación de hoy. Si os lo podéis permitir, pasad al menos una noche en uno de los veleros de juncos.
Los veleros de juncos, que también se conocen como juncos a secas o barcos dragón, son preciosos barcos de fabricación tradicional, cuya principal característica son sus velas en forma de abanico fabricadas con algodón rugoso y cosidas a mano. Normalmente como mascarón de proa tienen la cabeza de un dragón.
Aunque tengan velas, los juncos tienen motor y es realmente lo que funciona para navegar. Por dentro, están equipados mejor que algunos hoteles, al menos en el que estuvimos nosotros. Nuestro camarote tenía de todo y pasamos allí una noche muy agradable.
Los juncos están equipados también con salones restaurantes. Todas las comidas y cenas a bordo fueron deliciosas y muy divertidas, sobre todo una comida en la que nos pasamos un poquito con la bebida y estuvimos más contentos de lo habitual.
Los veleros de juncos también disponen de pequeñas lanchas motoras para disfrutar de alguna que otra excursión por las cuevas de la Bahía de Ha Long. Lo malo es que a ciertas horas del día hay muchísimos juncos en la zona, pero su visión no estropea para nada el paisaje.
Sin embargo, lo mejor de disfrutar de los juncos, es la posibilidad de pasar una noche arropados por la tranquilidad de la Bahía de Ha Long y sus increíbles vistas. Los atardeceres y amaneceres que vimos sobre el junco son de los más bonitos que hemos visto en nuestras vidas. Son momentos irrepetibles, así que todos los viajes a Vietnam deberían tener una vivencia como esta.











































