Ya lo dije en mi twitter durante nuestra estancia en Atenas. “Para Partenones, Grecia y para góndolas Venecia“. Esos twits tontunos me costaron a precio de oro, así que está bien reproducirlos aquí. Bromas aparte, el Partenón es una de esas maravillas que todo el mundo debería ver al menos una vez en la vida.
No obstante, no quería dedicar el post a hablar del Partenón como joya arquitectónica, ruina de ruinas ni nada parecido. Creo que ya se han escrito ríos de tinta sobre este célebre templo y yo no soy la persona más adecuada para afrontar una descripción meramente artística. Quería abordar el tema desde la perspectiva personal de viajero. ¿Cómo se afronta estar ante un monumento tan célebre? ¿Cuánto tiempo debemos pulular a su alrededor? ¿Cumple o no las expectativas?
Empezaré diciendo que el mes de agosto no es el más apropiado para visitar este tipo de monumentos tan famosos, y menos en Grecia. La subida a la colina de la Acrópolis estaba abarrotada, no cabía ni un alfiler. En este tipo de aglomeraciones se oye de todo. Desde gente que pregunta si “eso es el Partenón“. Otros que lo flipan en colores, y resignados que mascullan “tanta cola para esto”.
El Partenón es una obra de hace 2.500 años que ha pasado por saqueos, cañonazos, explosiones, robos… y por tanto, queda lo que queda. A pesar de eso, estar debajo de esas columnas te hace sentir diminuto, efímero… sabes que estás ante algo casi divino.
Por tanto, lo primero es hacer un ejercicio de abstracción e imaginar cómo sería en su plenitud aquel templo consagrado a Atenea. No comprendo a la gente que se pega la paliza de ir a hasta Atenas, sube la Acrópolis y no se ha informado antes de lo que iba a ver. Con todo el respeto del mundo, sino sabes qué es el Partenón o en qué estado se encuentra, lo mejor es quedarse en casita.
Piensa que este tipo de monumentos son únicos, irrepetibles, y que quizás no vuelvas a estar por allí nunca más, así que tómatelo con calma. Dale varias vueltas, estudia todos los ángulos… y hártate a hacer fotos. Pese a la gente y los andamios, creo que el modelo merece un poco de nuestro tiempo.
Sobre las expectativas, deciros que en mi caso se vieron más que superadas. Pese a los avatares, anteriormente descritos, es muy emocionante estar ante un monumento de ese calibre. Grecia entera está orgullosa del Partenón y no es para menos. Los griegos reclaman a los británicos algunas de las piezas originales que les robaron porque quieren devolverle al esplendor de antaño. Lo llevan claro.
No voy a decir que es el monumento que más me ha gustado del mundo, ni el que menos. Es de esos lugares especiales, únicos, rincones que no merecen ser comparados con otros por que tienen mucha personalidad propia. Ésta es mi opinión, ¿y la vuestra? ¿Alguna maravilla del mundo ha satisfecho o incumplido vuestras expectativas? ¿Qué opináis del Partenón de Atenas?





























