Lo hemos visto en nuestros dos viajes a Japón, aunque sólo le pude echar un par de fotos tras la visita al Sensō-ji del año pasado, ya que durante nuestra primera estancia en Tokyo no dio tiempo a sacar la cámara cuando lo contemple desde el autobús.
Se trata del edificio Flamme d’Or, terminado en 1989 por el genial arquitecto francés Philippe Starck. A algunos les podrá parecer un poco feo, aunque si su objetivo es llamar la atención, lo consigue, vaya que sí.
El Flamme d’Or está ubicado en Azumabashi, en el barrio de Asakusa, uno de los más tradicionales de la capital de Japón, así que los que busquen contrastes moderno-tradicional tienen aquí un buen ejemplo. Hay un cruce de la calle en el que se puede contemplar a la vez el Sensō-ji y el Flamme d’Or.
Este edificio tan singular, ha albergado el Asahi Super Dry Beer Hall, una especie de museo de la cerveza de la conocidísima destilería Asahi. De momento no lo he podido visitar por dentro en ninguno de nuestros dos viajes, aunque seguro que allí podría catar alguna de mis cervezas del mundo.
En mi opinión, el Flamme d’Or es junto con el Fuji TV Building o el Tocho, uno de los edificios más vistosos de la ciudad y pese a ello no suele estar incluido en el circuito de visitas típicas de Tokyo. ¿Lo habéis visto alguna vez? ¿Os gusta, lo odiáis?













