Lo prometido es deuda, así que lo primero es otorgar los premios del enigma de la capilla misteriosa. La medalla de oro es para Lorco, que acertó el lugar exacto. La plata es para Quique, que acertó la ciudad antes que nadie. Y el bronce, es para Mianmaro, que aunque no participó, me dijo en persona que era Holanda por los cuadros.
Pues sí, la capilla está ubicada en el Museo Amstelkring y tiene como nombre Ons’ Lieve Heer op Solder (Nuestro Querido Señor en el Ático). Se trata, sin duda, uno de los lugares más peculiares de Amsterdam, y eso es mucho decir. Yo lo visité gracias a que me lo recomendó mi amiga Lorena.
¿Qué tiene de peculiar? Pues para mí muchas cosas. De momento está ubicado en el Barrio Rojo, muy cerca del Museo Erótico, del Museo del Hachís y la Marihuana o del Centro de Información sobre Prostitución. Es decir, en pleno meollo.
Llegar a pie hasta allí resulta muy sencillo. La entrada al Museo Amstelkring nos costó unos seis euros. Lo mejor fue que estábamos completamente solos en todo el edificio. Bueno, nosotros y el señor de las entradas que parecía cura.
El Amstelkring no es un museo normal. Lo primero es subir escaleras, muchas escaleras por pasillos estrechos. Luego vas siguiendo el recorrido y ves una casa típica del siglo XVI con su cocina, sus dormitorios, sus baños… todo muy cuidado. Lo sorprendente sucede cuando llegas hasta el ático y de repente te topas con una iglesia con altar, banco, órgano y todo lo demás. Por fuera nunca lo hubiéramos dicho, ya que es la típica casa alta y estrecha de Amsterdam.
Por lo visto, la Ons’ Lieve Heer op Solder fue una de las iglesias católicas clandestinas abiertas tras la prohibición calvinista de 1578. Para evitar que los bienes fueran confiscados, los católicos debían permanecer escondidos. Vaya si se curraron el escondite.
De verdad que está todo muy bien conservado, amueblado y engalanado. De hecho, tiene la colección de arte eclesial católico más completa de todo Amsterdam. Si estáis por la ciudad de los canales no dudéis en hacer una visita a este singular museo. Está emplazado en el número 40 de la calle Oudezijds Voorburgwal. Independientemente de que seáis creyentes o no creo que os resultará curioso y desde las ventanas tenéis muy buenas vistas. Todo un descubrimiento.





















