Seguimos hablando de cine, hoy no podía ser de otra forma, ya que tenemos muy fresquita la noche de los Oscar. La gran triunfadora de la noche fue Slumdog Millionaire, de la que ya os di mi opinión en su día. He visto cuatro de las cinco películas finalistas y no me parece la mejor. Pero así son los premios.
Penélope Cruz, por su parte, me parece que está soberbia en una de las peores películas de Woody Allen, así que en su categoría el premio me parece más que justo.
Pero no nos vayamos por las ramas, ya que el objetivo de este post es repasar los largometrajes de mi querido Japón (日本), que se han llevado la estatuilla a mejor película de habla no inglesa. La última ha sido Okuribito, y lo ha logrado esta misma noche.
La cinta dirigida por el veterano, Yojiro Takita, ha recaudado 34 millones de dólares en Japón, donde la han visto desde septiembre pasado casi tres millones de personas. En España, todavía no se ha estrenado y me parece que la cosa va para largo.
Okuribito habla sobre todo de la muerte, ya que el protagonista trabaja dando buen aspecto a los difuntos antes de ser enterrados. Lo curioso es que esta trama fue sugerida por el actor Masahiro Motoki tras haber estado en la India.
Con Okuribito, Japón rompe una racha de más de cincuenta años sin conseguir este Oscar. Antes, lo lograron Rashomon (1951) de Akira Kurosawa, Jigokumon (1954) de Teinosuke Kinugasa, y Miyamoto Musashi (1955), de Hiroshi Inagaki. La maravillosa Derzu Uzala, también de Kurosawa, ganó el Oscar en 1975, pero representando a la Unión Soviética, y Hayao Miyazaki, lo hizo con Chihiro, pero en el apartado de animación.
La noche de éxito para el cine japonés se completó con el Oscar al mejor corto de animación de Tsumiki no Ie dirigido por Kunio Kato.
Vía: Público














