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Viaje a Japón – Del aeropuerto de Narita a Tokyo

3460387786 08602b3218 z Viaje a Japón   Del aeropuerto de Narita a Tokyo

Una de las cosas que más tememos los viajeros cuando llegamos a un nuevo destino es el traslado del aeropuerto a la ciudad. Más si ese destino se llama Japón y todos los rótulos están en kanji. Es lícito tener un poco de respeto a la novedad, pero en general este tipo de desplazamientos son bastante sencillos, y más con todas las posibilidades que tenemos para viajar desde el aeropuerto de Narita a Tokyo.

En nuestros dos viajes a Japón hemos utilizado dos fórmulas distintas, pero recorrer los 66 kilómetros que separan estos dos lugares, aunque hay muchas más. Vamos a verlas.

Del aeropuerto de Narita a Tokyo en tren:

No es la primera vez que hablamos de las bondades de los trenes japoneses. Puntuales, rápidos, eficientes, cómodos. Sin duda es la mejor opción.

En nuestro segundo viaje a Japón utilizamos el tren Narita-Express. El tren en sí es muy confortable y rápido. Hasta la estación de Tokyo tarda 53 minutos, aunque también va hasta Shinjuku, Ikebukuro y Yokohama. El precio del ticket desde el aeropuerto de Narita a Tokyo ronda los 3.000 yenes (27 euros), aunque no recuerdo la cifra aproximada. Era más barato que el limousine-bus. Si disponéis del JR Pass y lo habéis validado en el aeropuerto, este trayecto va incluido. Suelen salir cada media hora.

Otra opción es pillar la línea privada Keisei que dispone de dos trenes más baratos que el Narita Express. El Keisei Skyliner acaba de incorporar nuevos trenes de alta velocidad y cuesta unos 2.400 yenes (21 euros). Eso sí, sólo tarda 36 minutos en ir del aeropuerto de Narita a Tokyo. El Keisei Tokkyu cuesta sólo 1.000 yenes (9 euros) y tarda una hora y 11 minutos. También es más frecuente.

Hay una tercera opción que es la línea Airport Narita. Eso sí, tarda hora y media en recorrer la distancia entre el aeropuerto y Tokyo y pasa uno cada hora. Cuesta 1280 yenes (11 euros).

Aquí podréis saber más sobre los horarios de los trenes en Japón.

Del aeropuerto de Narita a Tokyo en autobús:

En nuestro primer viaje a Japón fue la alternativa que utilizamos para ir desde el aeropuerto de Narita a nuestro hotel en Tokyo directamente. Existe un servicio que se llama limousine-bus y que cuesta aproximadamente 3.000 yenes (27 euros). Tiene la ventaja de que te lleva desde la terminal del aeropuerto hasta la puerta de algún hotel popular, aunque tarda entre una hora y media y dos horas, dependiendo del tráfico. Sólo os convendría si vuestro hotel está dentro del circuito y el autobús efectúa parada en el mismo. Podéis consultarlo en la página web de los limousine-bus. Por cierto, no os dejéis engañar por el nombre, son autobuses normales. No obstante, para nosotros siempre serán especiales porque fue uno de nuestros primero recuerdos de Japón. Era de noche y flipamos en colores con todos los neones y luces de Tokyo.

Del aeropuerto de Narita a Tokyo en taxi:

No es una opción nada aconsejable, ya que nos puede salir por un pico. Aunque si estáis desesperados o tenéis mucho dinero, debéis saber que os costará unos 25.000 yenes, aproximadamente unos 225 euros. ¡Ahí es nada!

Viaje a Japón – Vuelo JL 411 de Japan Airlines

3460385978 1ff023f3c2 b Viaje a Japón   Vuelo JL 411 de Japan Airlines

El vuelo JL 411 de Japan Airlines fue nuestro último contacto directo con Japón. Fue una de esas experiencias que te ocurren sólo una vez en la vida. Fue un final de viaje inesperado. Fue sentirse reyes por un día. Fue descubrir la Executive Class Seasons.

Tokyo, 18 de abril. Vero y yo nos levantamos a las seis de la mañana para pillar el Limousine Bus que nos empaquetaba hacia el aeropuerto de Narita. A pesar de llegar con más de tres horas de antelación, los mostradores de la JAL estaban a parir. Aguardamos nuestro turno pacientemente y tuvimos que contemplar como un ruso ponía en un aprieto a las azafatas. Todo por no querer entregar su mechero. Tras el vergonzante numerito,  la máquina de check-in online nos asignó las tarjetas de embarque de nuestros tres siguientes vuelos. Nos aguardaban más de 24 horas hasta llegar a casa.

- Pau: ¿Qué asiento te ha tocado?

- Vero: Genial, el 1D, iremos delante del todo.

- Pau: Qué raro, eso suelen ser los asientos de la primera clase.

- Vero: ¿A ver si nos hemos equivocado con la máquina?

- Pau: Disculpe señorita (en inglés con alguna palabra en japonés), aquí pone que iremos en Executive Class.

- Azafata: (en perfecto inglés) Es porque no quedaban asientos y les hemos regalado dos plazas en una clase superior.

- Vero y Pau: (Sonrisa de oreja a oreja).

Lo que vino después se podría asociar perfectamente a la definición de lujo asiático. La JAL Executive Class Seasons está compuesta por menos de 30 impresionantes asientos, atendidos por cuatro azafatas. Lo primero que hicieron fue acompañarnos hasta nuestra butaca. Una asistente de vuelo se nos presentó por su nombre de pila y nos dijo que le pidiéramos lo que necesitáramos, que ella estaba allí para eso.

Las butacas eran gigantescas, muy cómodas y espaciosas. Llegaban incluso a convertirse en camas si lo deseábamos. Se podían regular en mil y una posiciones e incluso activar un masaje para espalda y piernas. Además, cada asiento disponía de una pantalla con mando más grande que las de Economy para visionar películas, escuchar música o jugar a videojuegos. Yo aproveché para ver El Desafío Frost contra Nixon.

Entre los servicios de la JAL Executive Class Seasons se encontraban zapatillas de ir por casa, una buena almohada, un nórdico, auriculares de alta gama, prensa y revistas económicas o de tendencias, armarios para dejar las americanas y una chaquetita para el frío. Yo extasiado por todo aquello solicité el Wall Street Journal. “Donde fueres, haz lo que vieres”, repetía para mis adentros.

Mención especial merece la comida. Nada de cacahuetes ni panchitos. El menú era digno de un gran restaurante.  Nada más empezó el vuelo, nos preguntaron si queríamos champagne o un zumo de fruta natural. Esto sólo fue el aperitivo de un festín gastronómico y etílico. Vero escogió el menú western y yo el japonés. Para chuparse los dedos. Además, durante todo el vuelo podíamos pedir todo lo que nos apeteciera, tanto de comida como para remojar el gaznate. De hecho, en la última página del menú ponía, “Pídalo cada vez que usted lo desee”.

Podría seguir contando cosas y cosas, pero no es plan de que os ponga los dientes largos. Sólo diré que el trato de las azafatas fue exquisito en todo momento, aunque esto pasa siempre con la JAL, vayas en primera o en turista. Todos estos lujos y atenciones, lograron convertir en agradable algo tan incómodo como un vuelo de 12 horas.

Luego de aquella especie de sueño, llegó la pesadilla. Los dos siguientes vuelos con Iberia fueron infernales. Adiós a los buenos modales de los japoneses, hola al mal gusto y a la falta de respeto de los pasajeros españoles. Se acabó el silencio y el saber estar. Es lo malo de los sueños, que no duran eternamente. Eso sí, que nos quiten lo bailao.

Un paréntesis con jet lag

3460387786 08602b3218 Un paréntesis con jet lag

Los que me seguís en Twitter y en Facebook sabéis que ya estamos en Alicante. Aterrizamos la madrugada del sábado al domingo tras una gran paliza. Para que os hagáis una idea, nos levantamos a las 6 de la mañana de Tokyo y llegamos a casa sobre la 1:00 del domingo en España. Total, 26 horas, tres vuelos y cerca de 8 horas en tres aeropuertos.

Con este panorama, os podéis imaginar que el jet lag ha hecho su aparición despiadada. De hecho, ayer domingo nos acostamos a las 6 de la tarde y nos hemos despertado a las 5 de la madrugada. ¡¡¡Pedazo siesta!!!

¿Consecuencias inmediatas? Tengo el Google Reader a reventar, decenas de comments por contestar, más de mil fotos para subir al Flickr, cientos de emails… Mejor me lo voy a tomar con calma y lo iré resolviendo poco a poco en los próximos días. De momento, me tomo un paréntesis hasta que el jet lag nos abandone. No os penséis que he desaparecido. El pachinko volverá con fuerza… al menos cuando la recupere.

Se acabó lo que se daba

3449536169 fefcabe9f9 b Se acabó lo que se daba

Esta foto de un tren de la Yamanote Line marchándose, resume perfectamente el contenido de este post. Nuestro segundo viaje a Japón llega a su fin.

Sólo nos queda preparar las maletas y subirnos, mañana temprano, al Limousine Bus que nos llevará directos de la puerta del hotel, al aeropuerto de Narita.

Han sido unos días muy intensos y cargados de anécdotas. Pero ahora, se acabó lo que se daba. El viaje ha llegado a su fin para nosotros. No obstante, a vosotros todavía os quedan todas las historias que comparta en el pachinko. Aunque eso, ya será desde Alicante.

Viaje a Japón – Japan Rail Pass

3366699848 c82c63243d b Viaje a Japón   Japan Rail Pass

Ayer me llegó la documentación del mítico Japan Rail Pass, una de las herramientas más útiles para cualquier persona que tenga pensado hacer un viaje a Japón.

Se trata de un pase que nos permitirá viajar libremente por la mayoría de medios de transporte que gestiona la compañía Japan Railways Group (JR) por todo Japón.

¿Vale la pena contratarlo? Sin duda, ya que con un solo viaje de ida y vuelta de Tokyo a Kyoto, lo habremos amortizado.

Ahora veremos las principales características de este pase, sacadas de la propia web del JR Pass:

¿Quién puede obtener un JR Pass?

- Personas sin nacionalidad japonesa y cuyo motivo de visita a Japón sea el turismo. Por tanto, se excluyen a todas las personas que tengan visados de trabajo o para estancias mayores de 90 días.

- Los japoneses con permiso de residencia permanente en otro país o estén casados con una persona de otra nacionalidad.

Tipos de Japan Rail Pass

Existen pases de 7, 14 y 21 días consecutivos. Los precios dependerán si escogemos el pase verde (primera clase) o el turista (segunda clase). Los niños (6-11 años) pagan la mitad. Lo habitual es pillarse el pase turista, ya que los trenes japoneses son excelentes.

Teniendo todo lo anterior en cuenta, un pase de 7 días cuesta 28.300 yen; de 14 días, 45.100 yen; y de 21 días vale 57.700 yen.

¿En qué medios de transporte puedo utilizar el JR Pass?

- Todas las líneas Japan Railways Group (JR) incluidos los shinkansen Hikari / Kodama, los trenes expresos, Narita Express (Aeropuerto de Tokyo Narita hasta Tokyo), Haruka, (Aeropuerto de Osaka Kansai-Shin Osaka-Kyoto), los autobuses de líneas JR, el Ferry Miyajima-Mijjimaguchi, la líneas de Metro Yamanote Line en Tokyo y de Osaka Kanjyosen.

- No se puede utilizar el tren bala Nozomi, el Ferry Hakata-Pusan, los metros de las ciudades y ls líneas ferroviarias privadas.

- El Japan Rail Pass tiene una validez de 3 meses para canjear desde la fecha de emisión.

¿Cómo canjear el ticket que compras en España por un JR Pass?

- Al llegar a Japón, debemos dirigirnos a una oficina JR. Estas oficinas se encuentran en el mismo aeropuerto de Narita o de Kansai, además de en las principales estaciones de tren de Japón.

- Para canjearlo se debe rellenar un formulario. En él tenemos que especificar la fecha de inicio e utilización con un margen de 1 mes  partir del día de canje (se marcará en el Japan Rail Pass) y presentarlo junto con el pasaporte.

- Puede parecer una obviedad, pero es muy importante tener mucho cuidado una vez tengamos el JR Pass, ya que si lo perdemos, no se puede hacer un duplicado.

¿Cómo reservar un asiento?

A partir de la fecha que pone en el JR Pass, podremos entrar en los trenes y ocupar un asiento no reservado. No obstante, podemos reservar un asiento sin coste alguno. Para ello, simplemente debemos acercarnos con antelación a una oficina de reservas que hallaremos en las mismas estaciones. Tienen el logotipo de una butaca con un fondo verde.

¿Dónde lo podemos comprar en España?

Pues en cualquier agencia de viajes,  o más barato en uno de los distribuidores oficiales.

Espero que todo esto os haya servido de ayuda.