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Viaje a Japón – Kenchō-ji y la Trifuerza del Zelda

Puerta del Kenchō-ji

El Kenchō-ji fue el último templo que visitamos de Kamakura. Después de varias horas de caminata, muchos días de viaje por Japón, y con un embarazo incipiente… estábamos agotados. Así que nos dejamos el Kenchō-ji para el final de nuestro recorrido por los templos de Kamakura.

Edificios del Kenchō-ji

Está ubicado como a unos 20 minutos a pie por la carretera principal que lleva a Kamakura desde la estación de Kita-Kamakura. La entrada es estándar, es decir 300 yens, lo tomas o lo dejas.

Jardín del Kenchō-ji

Por lo visto el Kenchō-ji es el templo zen más importante de Kamakura. Hoy en día funciona como un monasterio, e incluso vimos un cartel en inglés que decía que se impartían clases de zazen para todo aquel que quisiera apuntarse. Quizás si hubiéramos dispuesto de más días…

Comienza el Ten-en

El Kenchō-ji es muy viejo. Data de 1253 y en su día llegó a tener siete edificios y 49 subtemplos. Hoy en día, lo más bonito es la sala de Buda y un precioso jardín zen en el que se supone que se puede leer el kanji de la palabra “mente”. A nosotros como que nos costó un poco. Luego hay un bosque de juníperos que es el comienzo de la ruta Ten-en, otra caminata que te lleva a recorrer varios templos.

La Trifuerza del Zelda

No obstante, a estas alturas del post estaréis esperando que hable ya de la Trifuerza del Zelda, que para eso lo pongo en el titular. Pues debéis saber que éste símbolo está repartido por todo el Kenchō-ji, de hecho, también aparece en el ticket. Como fan de la saga de Link, me quedé muy pillado al ver este símbolo por doquier. Lástima que no tenía mi ocarina a mano, sino me hubiera puesto a investigar un poco más.

Verde, rojo y biciletas

Lógicamente, el símbolo no tienen que ver nada con la Trifuerza del Zelda, sino más bien con el Clan Hōjō, una familia que durante el Shogunato Kamakura, gobernó Japón desde 1138 a 1333, fechas entre las que fue levantado el templo. En vuestros viajes a Japón ¿Os habéis topado con elementos reales relacionados con videojuegos, manga o anime?

Viaje a Japón – Engaku-ji

Vero subiendo las escaleras del Engaku-ji

De templo a templo y tiro porque me toca, que para eso estamos en Kamakura, una de las localidades con más templos de Japón. El siguiente en nuestra visita a esta bellísima ciudad de la prefectura de Kanagawa fue el Engaku-ji.

Para acceder hasta él desde el Hase-dera, no tuvimos que hacer viajes imposibles. Simplemente volvimos a la estación de Kamakura y desde allí pillamos un tren hasta Kita-Kamakura. A mano izquierda, nada más salir de la estación encontraréis las escaleras que ascienden hasta el Engaku-ji. La entrada al recinto cuesta 300 yenes.

Monje en el Engaku-ji

Este fantástico templo pertenece a la orden zen Rinzai y eso se nota en la tranquilidad y en los preciosos cantos de los monjes que pudimos escuchar mientras paseábamos por el Engaku-ji. De los recuerdos más serenos de nuestros viajes a Japón.

Mientras paseábamos por el templo, contemplamos una clase práctica de pintura o dibujo para gente mayor. Me sorprendió ver lo bien que dibujaban y la paciencia que ponían en cada trazo, supongo que la tranquilidad del Engaku-ji.

Dibujando la puerta San-Mon

De este templo destacaría tres elementos. La puerta de San-Mon, la espectacular campana de Engaku-ji, que es la mayor de Kamakura, y los preciosos bosques que arropan al templo. A diferencia de las visitas al Daibutsu y al Hase-dera, aquí no había casi turistas, y reinaba un ambiente de paz y tranquilidad.

Para los amantes de la historia, el Engaku-ji se fundó en 1282 con el objetivo de que los monjes zen pudieran rezar por los soldados que dieron su vida para defender Japón de los ataques de Kublai Khan. Recordad que la mayoría de la flota de los mongoles quedó destruida por un “viento divino” que llamaron kamikaze. Más bien fue un tifón.

La gran campana Engaku-ji

No sé si realmente los rezos que se llevaron a cabo tuvieron mucho o poco que ver con la victoria de Japón, lo que si está claro es que este templo es ideal para pasar un par de horas tranquilo, empapándote de energía zen y olvidándote del mundanal ruido. Muy recomendable.

Viaje a Japón – Hase-dera

Jardín de entrada al Hase-dera

El templo Hase-dera de Kamakura fue uno de los que más impresión nos ha causado en nuestros dos viajes a Japón. No por su belleza, que también, sino por lo inquietantes que resultan las miles de estatuas de Jizo, el boddhisatva patrón de los viajeros y de los niños difuntos. Ahora me explico.

Estatuas de Jizo en el Hase-dera

Veníamos de ver el Gran Buda de Kamakura y la siguiente parada en nuestro recorrido era el Hase-dera. Es muy fácil de encontrar desde el Gran Buda, ya que está a unos diez minutos a pie. Al llegar, nos topamos con un templo fantástico, con unos jardines y unos edificios maravillosos, de esos que merece la pena pasarse un buen rato explorando. De hecho, es uno de los más visitados de esta región de Japón.

Más estatuas de Jizo en el Hase-dera

Sin embargo, pronto nos topamos con escaleras repletas de pequeñas y escalofriantes estatuas de Jizo que nos llamaron mucho la atención, así que pillamos la Lonely Planet para informarnos un poco y nos quedamos de piedra. Recordad que durante el viaje a Japón del pasado mes de abril Vero estaba embarazada.

Jizo

Por lo visto, el Hase-dera es célebre porque muchas mujeres van a colocar allí las estatuas de Jizo tras perder a sus hijos en un aborto o en circunstancias peores. Os aseguro que es una imagen muy sobrecogedora, y más cuando estas embarazada de pocos meses.

Edificio principal del Hase-dera

No obstante, si lográis abstraeros de esta circunstancia, el templo en sí es una maravilla, de los más bonitos de Japón. Tras superar el célebre ejército de estatuas, llegaréis a un edificio fantástico que aloja en su interior una imagen de nueve metros de altura de Kannon con 11 caras y elaborado en madera tallada. Se dice que el templo data del año 736, y según la leyenda, la corriente arrastró la estatua hasta la playa.

La playa de Kamakura desde el Hase-dera

Leyenda o no, es una gozada pasear por los jardines del Hase-dera, donde llegado un punto de ascensión se puede ver hasta la playa de Kamakura y sus preciosas montañas. Muy bonito sí, pero el Hase-dera se ha convertido en uno de los lugares donde más yuyu hemos pasado de nuestros viajes.

Viaje a Japón – El Gran Buda de Kamakura

El Gran Buda de Kamakura de frente

Ya os comenté el otro día, que Kamakura tiene mucho que ofrecer al viajero, pues posee muchos lugares espectaculares. De los más bonitos que hemos visto en nuestros dos viajes a Japón. Quizás el más conocido de todos sea el Gran Buda de Kamakura o Kamakura Daibutsu, que fue el primer lugar que visitamos en esta ciudad de la prefectura de Kanagawa.

La serenidad del Gran Buda de Kamakura

El Gran Buda de Kamakura está ubicado en el templo Kōtoku-in, que pertenece a la escuela budista de la Tierra Pura. Para llegar a este lugar pillamos un autobús desde la estación de Kamakura, aunque el recorrido es fácil si se quiere hacer a pie. Acordaos que durante este viaje a Japón, Vero estaba embarazada y no podía hacer grandes locuras.

Pau i Vero ante el Daibutsu de Kamakura

Sino recuerdo mal, la entrada al Kōtoku-in nos costó sólo 200 yenes. Una vez allí, nos dimos cuenta de que el Gran Buda de Kamakura es una de las estatuas más imponentes de todo Japón, de hecho, es la segunda imagen de Buda más grandes de todo el país, y eso no es ninguna tontería.

Niños japoneses ante el Gran Buda de Kamakura

Parece que la fama de la estatua va acorde con su tamaño, pues durante nuestra visita, el templo estaba lleno de escolares con sus uniformes y gorras de colores. Y eso que fuimos temprano. Desde luego que esta imagen de niños haciéndose fotos ante un monumento célebre es de las más entrañables de nuestros viajes a Japón.

El Gran Buda de Kamakura de perfil

Y hablando de fama y tamaño, la estatua del Gran Buda de Kamakura está fundida en bronce, mide 11,4 metros de altura y pesa alrededor de 850 toneladas, ahí es nada. Ante tamaño bicharraco, lo único que hice fue sacar la cámara y hacer fotos, muchas fotos.

El Gran Buda de Kamakura

Si tenéis pensado estar unos días en Tokyo y no sabéis muy bien que hacer, os recomiendo que le hagáis una visita a esta gigantesca estatua. Desde Tokyo queda a menos de una hora de camino en tren y seguro que os lleváis un grato recuerdo.

¿Habéis visitado el Daibutsu? ¿Qué recuerdos tenéis?

Viaje a Japon – Lost in Kamakura

El Gran Buda de Kamakura de perfil

No es que nos perdiéramos en Kamakura, sino más bien todo lo contrario. Kamakura es una ciudad para perderse, a poder ser cuantas más horas mejor. En nuestros dos viajes a Japón sólo pudimos estar en Kamakura en el segundo, y tendríamos que haberle dedicado más tiempo para ir con más calma.

Dicen que junto a Nikko, Kamakura es la mejor excursión cultural que se puede hacer desde Tokyo, y no es para menos. Pese a que es una ciudad con menos de 200.000 habitantes, tiene decenas de templos y santuarios muy recomendables, así como un casco urbano de lo más coqueto. Su importancia cultural radica en que Kamakura fue capital de Japón entre 1185 y 1333.

Llegar a Kamakura desde Tokyo es muy sencillo. Simplemente debéis pillar la JR Yokosuka Line y en menos de una hora estaréis en la ciudad. Podéis pararos en la estación de Kita-Kamakura, donde hay hasta cinco templos interesantes, o en la de Kamakura donde están el resto de atractivos. Nosotros hicimos primero la zona de Kamakura y después la de Kita-Kamakura, aunque el orden de los factores no altera el producto.

Lo primero que debéis hacer, para ahorraros viajes o caminatas en balde, es visitar la oficina de turismo que está frente a la estación de Kamakura. Allí os facilitarán un práctico mapa con todos los puntos de interés de la ciudad. Hay más de 30, así que es muy aconsejable perder cinco o diez minutos para trazaros un pequeño itinerario. Nosotros combinamos la información de este mapa con la de la Lonely Planet de Japón.

Una vez decidido el itinerario, lo más recomendable es caminar y perderse por Kamakura. Sin embargo, dependiendo del tiempo que tengáis, podéis utilizar también el transporte público. Disponéis de varias líneas de autobuses, el Shonan Monorail, la JR line o la Enoden line.

Si podéis escoger, evitad la visita de Kamakura en fin de semana. Nosotros visitamos la ciudad un viernes y ya empezaba a notarse el gentío, sobre todo de visitas de centros escolares.

Este post lo he escrito para daros algunas recomendaciones sobre la ciudad, ya que pienso desgranaros uno a uno los templos y santuarios tan bonitos que visitamos. Yo recomendaría la visita a Kamakura a todas aquellas personas que tengan pensado viajar a Japón. Aunque estéis pocos días en el país, merece la pena dedicarle una jornada entera. ¿Habéis estado en Kamakura? ¿Qué impresiones tenéis de la ciudad?