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Viaje a Japón – El Kenroku-en de Kanazawa

Entrada al Kenroku-en de Kanazawa

La verdadera estrella de Kanazawa es el Kenroku-en, de eso no hay ninguna duda. Según cuentan los japoneses, se trata de uno de los tres jardines más bellos de todo el país junto con el Kairaku-en de Mito y el Koraku-en de Okayama. Yo no he estado en los otros dos, pero este es simplemente fascinante.

Linterna Kotojitoro del Kenroku-en de Kanazawa

Encontrar el Kenroku-en no es muy difícil, es el centro neurálgico de la ciudad, así que cualquier oriundo os podrá indicar. Además, está muy bien señalizado. La entrada sólo cuesta 300 yenes, pero una vez estéis dentro, os parecerá una nimiedad. Es obligatorio dejarse llevar y perderse entre los canales, jardines y árboles. Mejor si vais temprano para evitar que esté masificado.

Riachuelo del Kenroku-en de Kanazawa

Nosotros tuvimos la gran suerte de visitar el Kenroku-en de Kanazawa cuando todavía quedaban algunos cerezos en flor. La imagen del sakura en los árboles, el aire y el suelo, todavía le conferían al jardín un ambiente más poético, si cabe.

Vero ante la primera fuente de Japón

El Kenroku-en formaba parte del Castillo de Kanazawa, aunque desde 1871 está abierto al público. Entre sus grandes atracciones, destacan la célebre linterna Kotojitoro o la que dicen que es la primera fuente de todo Japón. A lo largo de los jardines, también hay varios edificios antiguos convertidos en museos que se pueden visitar. Es el caso de la Casa de té Yugao-tei o la Casa de descanso Shigure-tei.

Una grulla en el Kenroku-en de Kanazawa

En cuanto a la fauna, los jardines del Kenroku-en están llenos de aves. Nosotros tuvimos la gran suerte de ver una grulla, que es el animal nacional de Japón. También vimos alguna que otra ardilla e insectos muy raros que no sabría reconocer.

El Kenroku-en de Kanazawa

En definitiva, el Kenroku-en es de visita obligada para cualquiera que vaya a Kanazawa. Si estáis al menos dos semanas en Japón de viaje no está de mal que os paséis por Kanazawa sólo para ver este fabuloso jardín. Seguro que no os arrepentís.

Viaje a Japón – Museo de Arte Contemporáneo del S.XXI

Cartel del Museo de Arte Contemporáneo del S.XXI

El Museo de Arte Contemporáneo del S.XXI de Kanazawa es como un oasis de futurismo en medio de un desierto de tradiciones. Kanazawa es célebre por sus barrios de geishas, y samuráis, su precioso Kenroku-en o su castillo. Todo vestigios de tiempos pasados.

Vero en el Museo de Arte Contemporáneo del S.XXI

Sin embargo, desde 2004, disponen de este espectacular recinto diseñado por un grupo de arquitectos de Tokyo llamados SANAA. Desde fuera es muy llamativo, es como una especie de cilindro muy estirado con paredes de cristal que te dejan ver algunos de los pasillos interiores.

Mapa del Museo de Arte Contemporáneo del S.XXI

Entrar a ver las exposiciones permanentes cuesta sólo 350 yenes, pero si pasáis de estar toda una mañana en el museo, os recomiendo que os acerquéis aunque sólo sea a ver el edificio o sentaros en el jardín del museo. Por fuera está lleno de asientos y estructuras de formas extrañas que le dan ese toque ultramoderno que complementa al edificio.

Pau i Vero reflejados en el Museo de Arte Contemporáneo del S.XXI

Llegar hasta allí es relativamente sencillo. Nosotros fuimos a pie desde el Nagamachi, aunque también está muy cerca del célebre Kenroku-en. Lo veréis a simple vista porque un edificio tan singular no pasa desapercibido. En la tradicional Kanazawa, el atrevimiento se llama Museo de Arte Contemporáneo del S.XXI.

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Más información en la web del Museo de Arte Contemporáneo del S.XXI

Viaje a Japón – El distrito de Nagamachi

Armadura de la casa de samuráis Nomura

Si el otro día os hablaba del barrio de las geishas de de Kanazawa, hoy le toca el turno al distrito de Nagamachi, también conocido por ser el lugar donde vivían los samuráis. Como veis, la capital de la prefectura de Ishikawa tiene de todo un poco como en botica.

El Nagamachi es uno de los barrios más turísticos de Kanazawa, así que conscientes de ello, nos presentamos allí sobre las ocho y media de la mañana para evitar las colas y tener este precioso distrito para nosotros solos. Fue una decisión acertada, ya que cuando salíamos de los sitios, llegaban grupos de turistas australianos a la caza de la foto y perturbando nuestra soledad.

Casa de samuráis Nomura

El barrio tiene muchas similitudes con el Higashi Chaya-Gai. Callejuelas empedradas que se retuercen, casas con tejados tradicionales, y un estado de conservación admirable. Si obviabas las casas y los jardines antiguos, el Nagamachi a esas horas es como cualquier barrio del mundo. Escolares con sus mochilas y uniformes, comerciantes levantando las persianas, gente con prisa… pero no, el Nagamachi no es un barrio corriente.

El primer lugar que visitamos fue la casa de samuráis Nomura, que abre muy temprano. Entrar cuesta 500 yenes y destaca por su cuidado jardín y los pertrechos y ornamentos samuráis. Me gustó el armamento y unos mapas antiguos de Japón. El edificio en sí es una pasada.

Jardines de la casa de samuráis Nomura

Tras salir de la casa repusimos fuerzas en una joya de pastelería que se llama Murakami. Nos compramos unos mochis de frutas que estaban deliciosos. También cayeron algunos dulce de té verde y caramelos variados tradicionales de Japón. No me miréis así, era temprano y todavía no habíamos probado bocado.

Otra de las curiosidades del barrio de Nagamachi es el Nagamachi Yuzen-kan, una especie de escuela-tienda-museo-taller donde te enseñan como se tiñen los quimonos. Está ubicado en un edificio moderno y es un tanto difícil de encontrar, aunque sinceramente, no es una visita que recomendaría encarecidamente si no sois fans de los quimonos.

Vero en el Nagamachi Yuzen-kan

Por último, cerramos la visita al barrio en una antigua botica llamada Shinise Kinenkan. Entrar sólo cuesta 100 yenes, y tiene objetos muy curiosos de la medicina tradicional. El edificio es bonito, pero la visita tampoco nos entusiasmó. No obstante, por 100 yenes merece la pena curiosear un rato.

En definitiva, el gran atractivo del Nagamachi es el barrio en sí. Sus calles, sus casas y su ambiente harán que os sintáis muy cómodos. Se trata de una zona hospitalaria y pintoresca para perderse sin brújula ni reloj. Así es Kanazawa, el tiempo se mide a otro ritmo, al ritmo del Japón de los samuráis.

Viaje a Japón – El barrio de las geishas de Kanazawa

Niña japonesa paseando por el Higashi Chaya-Gai

Reanudamos el relato de nuestro segundo Viaje a Japón. En el último capítulo nos encontrábamos bajo la lluvia en el precioso pueblo de Shirakawa-gō. Tras recorrer sus calles y casas, tomamos un autobús que nos llevó hasta Kanazawa, en la prefectura de Ishikawa.

Kanazawa es una ciudad de unos 450.000 habitantes con un pasado histórico muy glorioso. En el siglo XV, Kanazawa estuvo bajo el control de un gobierno autónomo budista, un control que acabó con la llegada del poder feudal del clan Maeda. Gracias a estos acontecimientos históricos, la ciudad conserva muchísimos vestigios del pasado que la convierten en un reclamo para los amantes de las historias de geishas y samuráis.

El Higashi Chaya-Gai de noche

Tras dejar nuestras maletas en el hotel, pillamos un taxi que nos dirigió al precioso Higashi Chaya-Gai o distrito de las geishas. La mayoría de atractivos de Kanazawa están bastante cerca unos de otros, así que sólo tuvimos que pillar el taxi un par de veces y no recuerdo que fueran excesivamente caros.

El Higashi Chaya-Gai es precioso, tanto, que lo visitamos ese día por la noche y al siguiente por la tarde. Se trata de un conjunto de calles peatonales que van serpenteando mientras dibujan un aspecto muy antiguo. Todas las casas son unifamiliares, de madera y con estructuras típicas del periodo Edo.

Vero paseando por el Higashi Chaya-Gai

Cuando llegamos el sol se había puesto y todas las casas tenían los faros encendidos. Hacía un poco de frío y la lluvia era constante. Esto unido a que no había ni un alma, le confería al lugar un ambiente de ultratumba. Repartidos por el distrito de las geishas, hay un montón de pequeños templos, que a esas horas de la noche estaban completamente vacíos. El barrio era como un poblado fantasma sacado del Japón de Miyazaki.

Esa noche nos dedicamos a deambular por las calles y disfrutar de un paseo solitario en un barrio antiguo y silencioso de Japón. Al día siguiente regresamos. No había lluvia, pero sí algo de gente, lo suficiente como par darte cuenta de que aquello era una zona turística, aunque para nada masificada. Con la luz del día, visitamos alguna de las antiguas casas de geishas, entre ellas, la Shima. El barrio es fabuloso, como Gion, pero con menos ajetreo.

El Higashi Chaya-Gai de tarde

Era la primera visita a Kanazawa y estábamos encantados. Visitando sólo un barrio teníamos la sensación de haber estado en una ciudad muy hermosa. Luego descubrimos que el Higashi Chaya-Gai no era ni de lejos la rosa más bella del lugar, y eso son palabras mayores.

Sushi en el Higashi Chaya-Gai

Por cierto, ¿sabéis cómo acabamos la noche lluviosa? Un par de ancianitos que casualmente tenían un diminuto puesto de sushi, nos resguardaron de la lluvia. Qué delicia de refugio.