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Viaje a Japón – Narita-san Shinshō-ji

Pau y Vero en el Narita-san Shinshō-ji

Últimamente me gusta repasar a menudo las fotos de nuestros viajes a Japón. Con todo lo sucedido estos últimos meses me han entrado más ganas de volver a ir, aunque desgraciadamente no podrá ser a corto plazo.

Japón es uno de esos lugares por los que sientes morriña constantemente. No sé si habéis tenido esa extraña sensación alguna vez. Te has sentido tan a gusto en un lugar que lo añoras a pesar de que sigue siendo un gran desconocido.

Pagoda del Narita-san Shinshō-ji

Pero dejémonos de sensiblerías y vamos al tema inicial. Repasando las fotos me he acordado de lo bien que lo pasamos aquel día en Narita con los taikos y con gente tan maja como Óskar, NekiLorco and cia. Creo que para todos fue un día grande, por lo que recordaremos a Narita como un lugar especial.

Y en esas mismas fotos me di cuenta de que el lugar donde estuvimos aquel célebre día era impresionante. ¿Dónde? En un templo del siglo X llamado Narita-san Shinshō-ji. Es muy fácil de encontrar. Al salir de la estación de trenes giras a mano izquierda y bajas por una avenida principal repleta de casas y viviendas de la época Edo. No tiene pérdida, ya que al final de esa cuesta están las escaleras y la enorme puerta de madera que conduce al templo.

Paseando por el Narita-san Shinshō-ji

El espacio del templo es exageradamente amplio. Tras cruzar la puerta de madera y subir las escaleras verás una explanada con un edificio enorme, que hizo de decorado principal al festival de taikos. Aunque todos es muy grande, la gracia está en los pequeños detalles como las fuentes, los grabados, las estatuas, las pequeñas tortugas. Andad con los ojos bien abiertos porque hay mucho por descubrir

Dentro del enorme recinto hay varias pagodas y muchas edificaciones preciosas. Entre éstas,  destaca un edificio llamado Gran Pagoda de la Paz que el tío Tosca denominó como la “templagoda”. Además hay un par de museos, que ese día no visitamos.

Gran Pagoda de la Paz del Narita-san Shinshō-ji

Pero en este impresionante lugar nos sorprendieron muchos elementos a parte de los edificios. Dentro del recinto del templo  Narita-san Shinshō-ji hay unos espectaculares jardines. El parque tiene alrededor de 165.000 metros cuadrados repletos de fauna y flora autóctona de esta zona de Japón. Entre ellos, unos pobres pececillos a los que sobrealimentamos.

Fue una gozada pasear por aquellos prados, estanques e incluso ver como Lorco intentaba escalar por pequeñas cascadas. Además, tuvimos la suerte de que nuestra visita, coincidió con el final del florecimiento de los cerezos, y estaba todo a reventar de belleza. El ambiente era fantástico, pues había un montón de gente haciendo picnic, disfrutando del campo y de la primavera.

Niña en el Naritasan Shinsoji

Me encanta repasar las fotos de los viajes a Japón y toparme con imágenes y recuerdos tan reconfortantes como estos. Se me pone una sonrisa de oreja a oreja que no veas.

Viaje a Japón – 5 excursiones desde Tokyo

Taiko Matsuri en Narita

Este blog se llama el pachinko y llevamos más de un mes sin hablar de nuestros viajes a Japón. ¡Mal! Para remediarlo vamos con una nueva tanda de propuestas viajeras, concretamente, voy a recomendaros 5 excursiones para hacer desde Tokyo.

Se trata de visitas que se pueden hacer en un día y que nos pueden permitir volver a dormir a Tokyo si tenemos nuestra base de operaciones en la capital de Japón. El coste es relativamente pequeño, sobre todo si disponemos del genial Japan Rail Pass.

Al igual que hice con mis 10 imprescindibles de Tokyo, mis cinco imprescindibles de Kyoto, y mis cinco imprescindibles de Osaka, hoy repasaré mis cinco excursiones favoritas desde Tokyo. Y hablo de cinco, pero puede haber cinco millones, eso depende del tiempo del que disponga cada viajero. Ahí van mis cinco excursiones imprescindibles desde Tokyo:

- Nikko: esta no puede faltar en ningún itinerario. Sus atractivos son inigualables, sobre todo, el santuario de Tosho-gu y sus alrededores. Templos, lagos, cascadas a unos 130 kilómetros al norte de Tokyo. Para llegar hasta allí se tiene que tomar el tren Tobu-Nikko desde Asakusa o si dispones del JR Pass hay cuatro trenes diarios de esta compañía.

- Kamakura: otra de las citas imprescindibles si tenéis previsto viajar a Japón. Tiene decenas de templos y santuarios muy recomendables, así como un casco urbano de lo más coqueto. Su importancia cultural radica en que Kamakura fue capital de Japón entre 1185 y 1333. Llegar a Kamakura desde Tokyo es muy sencillo. Simplemente debéis pillar la JR Yokosuka Line y en menos de una hora estaréis en la ciudad.

- Hakone: Pese a que el pueblo tiene menos de 20.000 habitantes, es una de las excursiones más populares desde Tokyo gracias a las vistas del Monte Fuji. La zona geotermal de Soun-zan y Owakudani o el Lago Ashi son preciosos. Si disponéis del JR Pass, podéis pillar un tren hasta Odawara y transbordar hasta la estación de Hakone-Yumoto.

- Narita: ¿Todos recordamos ese día, verdad? Narita nos sorprendió muy gratamente, tiene un casco antiguo con un ambiente muy auténtico. El Naritasan Shinsoji es uno de los templos más impresionantes de todo Japón. Desde la estación de Tokyo hay que trasbordar en las estaciones de Chiba y Sakura. Se puede tardar como una hora y media en llegar.

- Yokohama: la segunda ciudad más poblada de Japón está a tan sólo 40 minutos de Tokyo. Es un complemento a la capital de Japón con maravillas como el Minato Mirai y el agitado Chinatown. Para llegar, tenéis que pillar las líneas Keihin-Tohoku o la Tokaido. Se trata de uno de los puertos más importantes de Asia y ha crecido de forma abismal en cuestión de un siglo.

Estas son mis cinco propuestas, ahora me gustaría escuchar las vuestras. ¿Que excursiones desde Tokyo me recomendáis?

Viaje a Japón – Hoy hace un año

Perogrulladas a parte, cómo pasa el tiempo. Justamente hoy, pero de hace un año, una embarazada Vero y un servidor nos pasamos el día entero de vuelos para llegar por segunda vez a Japón.

Me gusta recordar mucho estos momentos, primero porque fue un viaje increíble, y segundo porque este año no toca. No hay ninguna posibilidad de volver a Japón ni a Asia en 2010, aunque seguro que el año que viene le damos otra oportunidad a nuestro continente favorito. Eso no lo dudéis.

Aunque hemos hecho dos viajes a Japón, este segundo fue muy distinto. Nos dio tiempo a hacer más cosas por nuestra cuenta y conocer un poco más a fondo aspectos del país que en el primer viaje sólo vimos de pasada.  Y cómo hoy es el día de mirar hacia atrás y hacer balance, ahí van una serie de diez momentos increíbles del viaje a Japón de hace un año:

Taiko Matsuri en Narira

- El día para enmarcar que pasamos en el Narita Taiko Matsuri junto a Ikusuki, Lorco y Nerea, Neki y Guillaume.

Pau, Vero y Neki en el karaoke de Shibuya

- Noche en un karaoke de Shibuya con los  mismos sospechosos habituales.

Baile rockabilly en el Yoyogi kōen

- Paseo por el Yoyogi Koen y como buenos turistas disfrutar con el rock de los Elvis de Yoyogi.

La artista que nos cocinó la ternera de Hida

- Disfrutar de la espectacular ternera de Hida en un diminuto puestecito de Takayama.

Casas tradicionales de Shirakawa-gō

- Un Japón rural y muy distinto en la visita a Shirakawa-go.

Linterna Kotojitoro del Kenroku-en de Kanazawa

- La paz y la perfección del Kenroku-en de Kanazawa.

Pescado fresco en Tsukiji

- Festival para los sentidos en la visita a Tsukiji, disfruté como un enano.

Pau, Quicoto y Sirius

- Conocer a dos grandes de la blogosfera, Quicoto y Sirius, en Yokohama.

El Gran Buda de Kamakura de perfil

- La visita a Kamakura y la paz de sus templos.

Boeing 777-200/300 de Japan Airlines

- El vuelo de regreso con la JAL en el que nos dieron un upgrade a executive class porque no quedaban sitios.

Espero que los hayáis disfrutado tanto como nosotros. Con estos recuerdos de nuestro viaje a Japón de 2009, os deseo a todos que paséis un buen fin de semana.

Tokyo 2009 by Ikusuki

YouTube Preview Image

En el pasado viaje a Japón tuvimos la gran suerte de conocer a este pedazo de persona. Al igual que hizo Neki, el gran Ikusuki ha tenido el detallazo de incluirnos en el resumen de su año 2009.

Vero y yo salimos un poquito en el vídeo, concretamente en uno de los días más #TLQM, que recuerdo. Ese día en Narita fue algo muy especial para todos, de los mejores de todos mis viajes. ¿Para Lorco, Ikusuki y Neki también, verdad?

Ikusuki, Neki y Lorco son Los Pataliebreak gente maja, maja a rabiar. Aunque eso vosotros ya lo sabéis.

En fin, que me pongo moñón de buena mañana y no quiero.

Gracias por todo Óskar!!!

Viaje a Japón – Narita

Taiko Matsuri en Narira

Narita es para muchos el nombre del aeropuerto más importante de Japón. Sin embargo, para nosotros tiene un significado especial, ya que ese nombre evoca uno de los días más especiales de nuestro segundo Viaje a Japón.

El 11 de abril fue un día largo, entre otras cosas porque tuvimos que levantarnos a las 7 y media para acudir al Taiko Matsuri. En principio no lo teníamos muy claro, ya que significaba sacrificar un día en Tokyo por visitar una ciudad pequeña de la que no sabíamos casi nada.

Neki, Pau e Ikusuki bajo el sakura

Habíamos quedado temprano en la estación de Tokyo. En la Yamanote de Shinbashi nos encontramos a Óskar, pegado a su iPhone y que andaba un poco despistado. Cuente lo que cuente, debéis saber que la orientación no es el fuerte de Ikusuki. El trío pronto se convirtió en cuarteto, ya que Neki nos esperaba en la estación de Tokyo. Luego el sentido arácnido de Ikusuki nos llevó hasta Chiba, Sakura y finalmente a Narita. Lorco nos esperaba muy bien equipado, con cámara y gorro. El sol apretaba de lo lindo.

Narita nos sorprendió muy gratamente, Tiene un casco antiguo con un ambiente muy auténtico. En cierto modo me recordó un poco a Kyoto. Sus cuestas, sus casas con historia y muy coquetas, puestecitos callejeros con aromas y sabores de antaño, color, mucho color y música. El Matsuri en su máximo apogeo.

Tamborileros japoneses y africanos en Narita

De repente nos sorprendió una tamborilada. Percusionistas africanos, timbaleros del sudeste asiático y el índico se mezclaban con el típico matsuri japonés. Qué gozada. Tras el primer envite, asistimos al tradicional baile del dragón, magistralmente interpretado por un hombre con muchos matsuris a sus espaldas. Fantástico.

La investigación nos llevó a una explanada frente a las escalinatas del Naritasan Shinsoji. Allí asistimos a las primeras coreografías con taiko y nos quedamos a rombos. La coordinación, energía y ritmo de los tamborileros fue alucinante.

Niña en el Naritasan Shinsoji

El siguiente paso fue adentrarnos en el enorme templo. ¿Quién nos iba a decir que habría un lugar así en una localidad tan pequeña? Impresionante en todos los sentidos. Hectáreas y hectáreas de terreno. Sus templos y edificios, sus jardines, el ambiente del matsuri… un lugar bucólico, más si cabe por el esplendor de los cerezos en flor.

El equipo iba muy bien preparado. El objetivo era hacer un picnic a la española en aquel bosque japonés. Lorco puso la lona azul sobre el suelo y acompañó a Neki y Óskar a por cerveza, pan y snacks. Había de wasabi. Nosotros pasamos de estraperlo jamón de bellota, chorizo, salchichón y lomo ibérico, queso manchego, aceitunas La Española de Alcoy, aceite de oliva virgen extra de Balones, vino Dulce Cristal·lí, chasquis de Facundo, y un paquete de quicos-pepes. Sin duda, un gran festín patrio. No os podéis imaginar la enorme satisfacción personal que sentí en aquel momento. Me saltaba la lagrimilla de ver que Ikusuki, Lorco y Neki se sentían por unos instantes más cerca de casa. ¡Qué felicidad! ¡Qué bocados! ¡Qué hambre tenían!

Taiko Matsuri de noche en Narita

Tras el ágape estábamos un poco entonados, lo cual hizo el momento más mítico si cabe. Allá donde íbamos, los japoneses huían, una premisa que se rompió cuando volvimos al matsuri. Cientos de japoneses, muchos con superequipos fotográficos, inmortalizaban y grababan las coreografías y los tambores. Luego llegaron Nerea y Guillaume y con ellos, nos quedamos un buen rato viendo el espectáculo. Mereció la pena. Las dudas sobre Narita se habían disipado. Fue un día redondo, auténtico. Un día que por mucho que os cuente no podéis vivirlo porque había que estar allí. Un día que acabó con karaoke, aunque eso vendrá en otro post. Preparad los paraguas.