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Viaje a Japón – Yoyogi kōen

Rockabilly del Yoyogi kōen

El pasado domingo ya os puse en antecedentes, con un vídeo, de lo que podías encontrarte un domingo por la mañana en el Yoyogi kōen o parque de Yoyogi de Tokyo. Puede ser una experiencia muy divertida, sobre todo porque es un lugar donde la gente suele ir a pavonearse y lucir sus mejores galas.

Cosplay en el Yoyogi kōen

Acceder al parque de Yoyogi es muy fácil. Sólo tienes que pillar la mítica Yamanote Line y apearte en la parada de Harajuku por la salida de Omotesandō. Luego prepara la cámara, porque los modelitos que verás allí son muy difíciles de encontrar en otra parte del mundo. Literal.

Posando en la pasarela de Harajuku

Habrá quien diga que Yoyogi es demasiado turístico, o que a la gente que acude allí a lucir el palmito les gusta demasiado la espantajería y la mamarrachez, pero yo no pienso así. Creo que puede ser muy entretenido, una forma de pasar un domingo distinto. Además, si hace un buen día te pueden salir unas fotos estupendas, de esas que te harán sonreír toda la vida.

Jugando al badmintón en el Yoyogi kōen

El espectáculo comienza desde la pasarela de la estación de Harajuku y llega hasta el mismo parque. Por allí desfila mucho personaje sin rubor, gente que no se esconde ante los objetivos. Todo lo  contrario, más bien sonríe y dedica su mejor pose a las cámaras. Pero no todo el mundo se suma a esta pasarela freak-destroyer. Un Pikachu casi me electrocuta por intentar hacerle una foto.

Tatuaje visto en el Yoyogi kōen

En el Yoyogi kōen muchas de las habituales tribus urbanas de Tokyo comparten escena con los amantes del cosplay y otras manifestaciones culturales. De este modo, nos es extraño cruzarte primero con un Naruto y a los pocos segundos con una Gothic Lolita. La gente suele ir en pequeños grupos.

Baile rockabilly en el Yoyogi kōen

Pero los auténticos reyes del Yoyogi kōen son los rockabilly. No había visto tanta laca junta desde la época de Eva Nasarre. Madre mía qué pelazos!!! Los tipos tienen pose y actitud, desde luego. Se han hecho célebres en todo el mundo gracias a sus tupés y a sus bailes. Viéndolos en directo es imposible no esbozar una sonrisa con cada movimiento. La verdad es que dan bastante el pego con su aspecto de macarras de poca monta. Tipos duros, sí señor.

Dos ancianos de picnic en el Yoyogi kōen

No obstante, el Yoyogi kōen es ante todo un parque, una amplia zona verde de Tokyo donde jóvenes y no tan jóvenes van a pasar la mañana del domingo. Si logras abstraerte de la gente disfrazada, observarás parejas de ancianos disfrutando de su almuerzo, grupos de animadoras ensayando o jóvenes practicando sus artes marciales. Un espacio público lleno de vida, donde la gente se convierte en la verdadera protagonista.

El pequeño samurai del Yoyogi kōen

Nosotros tuvimos mucha suerte, ya que nos salió un domingo con muy buen tiempo. Todavía quedaban restos de sakura y mucha gente aprovechó para montar su picnic. En el Yoyogi kōen disfrutamos de un ambiente muy agradable y de uno de los momentos más divertidos de nuestro segundo viaje a Japón. Imprescindible.

Viaje a Japón – El rock de Yoyogi

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Este vídeo de tan mala calidad es un adelanto de lo que será el post sobre Yoyogi que estoy preparando. En el vídeo, podemos ver uno de los muchos grupos que acuden los domingos a este parque de Tokyo para hacer una demostración de sus habilidades artísticas.

Como veis este grupo de pataliebres va ataviado con ropajes de los años 50. Sin embargo, demuestran que la ropa luce más que el baile. Creo que tienen que practicar un poco más. ¿No creéis que les falta un poco de salsa?

En breve, habrá un reportaje fotográfico donde comprobaréis lo divertido que puede ser pasear por Yoyogi un domingo por la mañana.

Viaje a Japon – Harajuku y Omotesandō

Harajuku

Después de pasear por el Hie Jinja, nuestro siguiente objetivo del viaje a Japón era regresar a Harajuku (原宿). La primera vez que estuvimos por Tokyo ya habíamos pisado brevemente la zona. Ahora tocaba husmear por sus calles para conocerla mejor.

A la caza de la moda en Harajuku

Lo más conocido de Harajuku es el Meiji Jingū y el parque Yoyogi con sus Cosplay Zoku, aunque ambos lugares se merecen una entrada cada uno. Lo que queríamos esta vez era sentir de cerca el glamour de Omotesandō y las preciosas callejuelas que lo rodean. Un auténtico paraíso del shopping.

Anuncio en un camión de Omotesandō

Cualquier fanático de la ropa y los complementos disfrutará como un enano en Harajuku. Hay tiendas para todos los gustos y bolsillos. Omotesandō es sólo apta para sueldos con muchos ceros. En esta estirada avenida se puede ver con facilidad algún Ferrari que otro, bolsos de Louis Vuitton a decenas y pies calzados con Prada. Sólo por ver a la gente guapa merece la pena darse un garbeo.

Gothic Lolita en Harajuku

En Omotesandō, también está una de las tiendas de souvenirs más famosas, el Oriental Bazaar. Perfectamente reconocible por su aspecto de templo, este lugar libre de impuestos para extranjeros. Te podrás llevar a casa desde Kokeshi dolls, hasta armaduras de samurái. Muy cerquita está el Kiddy Land, una juguetería que siempre está a rebosar y que hará las delicias de los fanáticos de los juguetes. Puede ser muy divertido jugar con los objetos inverosímiles y kawaii del Kiddy Land. ¡¡¡Cuidado!!! hay una planta entera de Hello Kitty.

Tienda sólo para freaks en Harajuku

Pero lo realmente interesante de Harajuku es callejear. Hay miles y miles de tiendas donde se puede encontrar todo tipo de ropa. Y esta afirmación es literal. En mi cara se reflejaba una sonrisa de oreja a oreja sólo de ver cómo aumentaba mi colección de camisetas.

Una toxicómana en Harajuku

La ropa es muy original. Es muy curioso toparte con tiendas especializadas para las distintas tribus urbanas de Tokyo, prendas de segunda mano o ropa de jóvenes diseñadores japoneses. El espectáculo visual es único. La tolerancia también, ya que nadie te mira por encima del hombro por el hecho de ir con pintas y peinados raros. Así que ya sabéis, los fashions victims os encontraréis como en casa en Harajuku. Nosotros ya llevamos dos visitas.