
A pesar de ser la capital de Santorini, Fira no es de los lugares más espectaculares de la isla. Sigue siendo una ciudad pequeña, llena de calles empedradas y retorcidas, con casas blancas y cúpulas azules. Pese a su belleza, creo que otros lugares como Oía tienen más encanto.

No obstante, Fira tiene muchos atractivos y ser capital de Santorini le otorga muchos privilegios. Para empezar la ubicación, todos los caminos llevan a Roma, y Fira es la Roma de esta maravillosa isla de Grecia. Todos los taxis, autobuses y carreteras te conducen a Fira, así que puede servir como un punto de referencia magnífico.

Otra de sus cualidades es el ambiente. Hay gente por todas partes, y no me refiero sólo a los turistas, sino a los oriundos. Aquí se compra y se venden un montón de productos, por lo que Fira es también la capital del comercio local, está lleno de pequeñas tiendas con mucho encanto, ideal para que os llevéis algún souvenir de vuestros viajes a Grecia.

Pero aquí no acaba el encanto de Fira. Tiene unas excelentes vistas a la caldera del volcán y un viejo puerto precioso. Para acceder a él mejor que utilicéis el teleférico, es más cómodo y me produce menos alergia que los tradicionales burros.

En cuanto a monumentos, sabéis que Santorini tiene casi más iglesias que personas. Nosotros visitamos la Catedral Ortodoxa y la Iglesia Católica. También conté hasta cuatro museos, pero justo ese día estaban todos cerrados. Una pena.

En Fira hay mucho por hacer y mucho que ver, aunque es una ciudad muy cómoda que se puede patear en una mañana. Como he dicho al principio, Fira es muy bonita, pero creo que hay otros lugares que la superan en belleza a lo largo y ancho de la isla de Santorini.