06 Oct, 2008
Viaje a Vietnam – La Pagoda del Perfume
Posted by: Pau In: Nuestros viajes| Viaje a Vietnam y Camboya ()
La primera vez que salimos de Hanoi fue para visitar la Pagoda del Perfume o Chùa Hương. En nuestro itinerario original no estaba previsto que pasáramos por allí, pero las lluvias caídas en Sapa, nos obligaron a cambiar el recorrido. Alberto insistió en que visitáramos la zona. No se equivocaba.
Para aquellos que estéis interesados en visitar la Pagoda del Perfume, debéis ir bien preparados, ya que a la cueva sólo se puede acceder en bote. Nosotros estuvimos más de una hora al sol en una barcaza de metal, por lo que es muy recomendable llevar protección contra el astro rey. Lo mejor es pertrecharse con un gorro cónico, crema solar, agua fresca y si tenéis problemas con la piel, llevaos también un parasol.
Sin embargo, el paisaje es de esos que recuerdas toda la vida. Primero subes en un bote a remo que te sitúa en el centro de un paisaje cárstico de ensueño. Recorres la serpiente, que es el río Day, atravesando un valle montañoso de formas muy peculiares. Todo es verde, frondoso, tranquilo.
Tras más de una hora, llegamos a la primera parada de nuestra excursión: la comida. Luego subimos al teleférico que te lleva arriba del monte Huong Tich. También se puede subir a pie, aunque nosotros optamos por hacer la bajada caminando. Es muy recomendable hacer uno de los dos trayectos andando, ya que hay un montón de pequeños templos y pagodas repartidos por la montaña. El momento teleférico lo recordaremos con cariño, ya que fue donde conocimos a Cathy y José Luis.
Una vez arriba, es cuando realmente accedes a la Pagoda del Perfume. La imagen es espectacular, pues para acceder al lugar sagrado, debes bajar una escalinata de piedra bastante empinada que te lleva dentro de una gruta preciosa. Es allí donde está ubicado el altar principal y donde los fieles ofrecen sus respetos y ofrendas. Las formas de la gruta, el vapor de la condensación y el misticismo que la rodean, forman un lugar idóneo para las leyendas.
Una vez exploramos el lugar sagrado, estuvimos varias horas descubriendo el monte Huong Tich y sus numerosos templetes. La vegetación y el paisaje son increíbles, seguro que os pararéis a hacer muchas fotos. El regreso en bote fue bastante más llevadero que el de la ida. El calor no apretaba tanto y la vuelta a casa de los botes nos dejó imágenes muy bellas. En resumen, una visita muy recomendable.
























