No, no voy a hablaros de mi familia o de ningún clan de la yakuza, voy a hablaros de los salones de juegos que dan nombre a este blog. En su día, al principio de los tiempos ya os conté qué es eso del pachinko. Durante el segundo viaje a Japón sólo hubo un intento de volver a un pachinko. Fue con Quicoto y Sirius y la aventura acabó rápido porque no nos quisieron cambiar nuestros yenes por bolitas.
Sin embargo, os podéis imaginar la gracia que me hacía cada vez que pasábamos por un pachinko. Pese a la sordidez y mala fama que rodean a estas salas de juego, para mí era como ver anuncios de mi blog por todas partes. Por que otra cosa no, pero los pachinkos se lo curran muchísimo con la publicidad y con sus carteles. Aquí va una muestra de lo que me topé en nuestro segundo viaje a Japón.
¿Y vosotros, habéis entrado alguna vez en un pachinko? Os propongo una cosa, enviadme a elpachinko(@)gmail.com las imágenes que tengáis de los pachinkos y haremos una exposición pachinkera. El ganador/a tendrá un regalo muy especial relacionado con los blogs y con Japón.
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