Los amantes de Japón conoceréis perfectamente el Meiji Jingū (明治神宮). Es, sin duda, el santuario sintoísta más famoso de Tokyo y uno de los más célebres de todo Cipango. Está ubicado en la zona de Harajuku y es muy fácil de acceder a sus terrenos, ya que hay varias líneas de metro cercanas, incluida la célebre Yamanote Line.
El Meiji Jingū es uno de los puntos de interés de Tokyo que visitamos en nuestros dos viajes a Japón. La primera vez nos impactó mucho. Era una tarde de octubre y estábamos recién aterrizados en la megalópolis. Nos sorprendió conocer aquel pedazo de naturaleza enclavado entre rascacielos. En sus jardines se respiraba paz y tranquilidad. Cierto aire de misticismo. Para nada te daba la sensación de estar en una de las ciudades más densamente pobladas del mundo, sino más bien, en un bosque frondoso y recóndito.
Las sensaciones fueron completamente antagónicas en la segunda visita. Domingo por la mañana, sol y buen tiempo sobre Tokyo, ríos de gente, tanto gaijines como japoneses. Agobiados entre la muchedumbre nos encontramos varias bodas. Todo el mundo se agolpaba para ofrecer sus respetos ante los dioses, mientras las cámaras de los turistas no perdían detalle.
¿Qué conclusión saco de esto? Pues que es muy importante escoger el momento para visitar ciertos lugares. El Meiji Jingū era el mismo, pero las impresiones fueron muy distintas. Para alguien que sólo hubiera ido aquel domingo, el santuario será sinónimo de aglomeraciones y caos. Sin embargo, el que visite el santuario una tarde entre semana creerá que es un lugar de meditación, de paseo, entrañable.
El Meiji Jingū tiene dos caras y nosotros hemos apostado a seguro. Los dos momentos tienen su encanto, los dos merecen ser contados. ¿Cuál has vivido tú?























