Tras el festín de sushi en la la Lonja del Pescado de Tsukiji, nos fuimos a descansar un poquito al Park Hotel. Ciertamente teníamos poco tiempo, ya que queríamos dedicar gran parte de la jornada a visitar los principales atractivos de Yokohama, la segunda ciudad más poblada de Japón con unos 3.600.000 habitantes.
Lo primero que hicimos fue acercarnos a la zona de las islas artificiales del Minato Mirai. Desde la estación de Shimbashi en Tokyo, hasta la de Yokohama apenas tardamos 25 minutos con la JR-Tokaido line. Por supuesto, gratis cortesía del JR Pass.
Una vez allí, vimos un barrio portuario muy peculiar en el que sobresalía poderosamente la Landmark Tower. No obstante, es la torre más alta de todo Japón gracias a sus 70 plantas y sus 296 metros de altura. No nos lo pensamos dos veces y allí que fuimos.
En la planta 69 de la Landmark Tower está ubicado el Sky Garden, cuya entrada nos costó 1000 yenes, aunque merece la pena, sobre todo por los veloces viajes en elevador. De hecho, sus 45 km/h convierten a los ascensores de la Landmark Tower en uno de los ascensores más rápidos del mundo.
Desde arriba las vistas de la bahía de Yokohama son fabulosas. Nos llamó poderosamente la atención la cantidad de helipuertos que había sobre los rascacielos. También dicen que en los días despejados se ve Tokyo, el Monte Fuji e Izo-hanto, pero nosotros nunca tenemos esa suerte con los miradores y la contaminación.
Además, de las vistas, el Sky Garden tiene una decoración muy llamativa con temática marina. Tonos azules, peces de colores colgados del techo y unos acuarios con algunas especies que no había visto en la vida. También tienen una “terraza” en la que yo disfruté de una cerveza de Yokohama.
La Landmark Tower no es de los lugares más espectaculares de Japón, no sé si iría a cosa hecha. Sin embargo, si vuestros viajes os llevan hasta Yokohama no está de más que os subáis hasta la planta 69, aunque sea por la erótica de subir a 45 km/h.























