Siempre he tenido la impresión de que Tokyo es una ciudad diferente tras el ocaso del sol, más atractiva y espectacular. Si en vuestros viajes tenéis la ocasión de visitar algún punto de interés tanto de día como de noche, hacedlo. Pueden llegar a ser dos lugares completamente distintos.
Eso es un poco lo que nos pasó a nosotros con el Sensō-ji (浅草寺) o templo de Asakusa Kannon, uno de los lugares que hemos visitado en nuestros dos viajes a Japón, al igual que hicimos con el santuario del Meiji Jingū (明治神宮).
Veníamos de una pequeña decepción del parque Ueno, así que decidimos ir a pie hasta el barrio de Asakusa para contemplar de nuevo el Sensō-ji. Empezamos a andar y cuando no sentimos un poco desorientados le preguntamos a una joven estudiante que estaba esperando el autobús.
La niña nos dijo que ella vivía muy cerca del templo y decidió que era más interesante acompañarnos caminando que ir en el mismo bus de todos los días. La charla fue muy simpática, ya que nos dijo que en el futuro quería viajar a España, un país que le gustaba mucho. La chica flipaba con lo que le decíamos, sobre todo, cuando le contamos que en nuestro país no había konbinis.
En fin, que tras muchas risas llegamos a una de las estrellas de Tokyo y Japón, el Sensō-ji. La primera vez que lo visitamos era mediodía y el templo estaba a parir. Esta vez, no habría ni diez personas contemplando el gran faro rojo, rezando ante el incensario o comprando en Nakamise-dōri.
Fue muy bonito, ya que pude hacer fotos con total tranquilidad. Unas imágenes muy distintas a las de la primera vez gracias a los farolillos y a las luces del templo. A Vero también le vino de maravilla, ya que pudo sentarse a descansar mientras actualizaba su moleskine. Recordad que al viajar a Japón embarazada, necesitó hacer muchas paradas técnicas.
La visita no decepcionó para nada, sino justo todo lo contrario. Esta vez, en el Sensō-ji, nos gustaron las dos caras de la moneda. De día, el bullicioso templo repleto de turistas y locales, y de noche, el solitario remanso de paz iluminado con farolillos. ¿Con qué versión del Sensō-ji os quedáis?






















