Ayer por la tarde fuimos al cine a ver Mapa de los Sonidos de Tokyo. La película se estrenó el pasado viernes, pero la tenía fichada desde hacía bastante tiempo. El hecho de que el film esté localizado en Tokyo y fuera dirigida por una cinesta española tenían la culpa.
Suele pasar que cuando te creas muchas expectativas respecto a una película, estas nunca suelen ser colmadas. Y así sucedió. El largometraje me gustó, pero no me entusiasmó. Isabel Coixet intenta hacer un ejercicio inspirado en los grandes maestros del cine asiático. Sin duda, un atrevimiento que debe ser aplaudido.
El argumento puede ser un poco confuso de inicio, pero poco a poco va cobrando sentido. Esa confusión nace de las múltiples diferencias que existen entre el estilo de vida occidental y el japonés. En la película quedan patentes las dificultades que puede tener un occidental para adaptarse al modo de vida de Japón. No obstante, a través de una relación de pareja entre un expatriado y una nipona, Coixet intenta demostrar que tales diferencias no existen. El mensaje que quiere transmitir es que la pasión y el amor son universales.
El ritmo de la película es muy lento y presta mucha atención a los pequeños detalles. Quizás sea un atrevimiento decir que en cierto sentido me recuerda a Wong Kar Wai. Isabel Coixet imita al genio del cine hongkonés en la elección de la música, los planos de las ciudades y los momentos de lujuria. No obstante, algunas escenas parece que estén metidas con calzador y le restan coherencia a la película.
Los incondicionales del cine de Isabel Coixet sabéis que le encantan los personajes con un pasado muy tortuoso que intentan redimir u olvidar. Mapas de los Sonidos de Tokyo no es una excepción.
Las actuaciones son fantásticas. Rinko Kikuchi, a la que recordaréis de Babel, está soberbia. Le pegan mucho los papeles de personajes atormentados y parcos en palabras. Sergi López nunca me ha entusiasmado, pero tiene una gran habilidad para hacer creíbles a los personajes despreciables. Los secundarios están estupendos, sobre todo el gran Min Tanaka.
Respecto las localizaciones, diré que siempre es una gozada ver películas en las que aparezca Tokyo. Aquí no puedo ser objetivo. Me encantó recordar la Lonja del Pescado de Tsukiji, el bullicio de las calles y los trenes tokiotas, el ambiente de las izakayas o la sordidez de los love hotel. Para los amantes de Tokyo ya tiene mucho ganado.
No obstante, concluiré diciendo que no es una película para todos los públicos. Si no estáis acostumbrados a ritmos lentos o al cine asiático os parecerá aburrida e insulsa. Si lográis romper esta barrera os toparéis con una historia muy dura plagada de pequeños momentos de felicidad.
Por cierto, los fans de Isabel Coixet pueden estar tranquilos, la película cumple la premisa de contar con una canción de Antony Hegarty… son tal para cual.
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Web oficial de Map of the Sounds of Tokyo


















