Este pachinko no está de huelga, así que vamos con un post de nuestro pasado viaje a Islandia. Tras nuestras peripecias por la península de Reykjanes, dirigimos nuestra base de operaciones a la capital de Islandia. En Reykjavík tuvimos mucho tiempo libre, provocando que al final nos conociéramos la ciudad bastante bien. Habrá muchos posts al respecto, pero el primero está dedicado al Sægreifinn.
Se trata de un restaurante muy auténtico situado en el puerto de Reykjavík. Es de esos lugares que forjan el carácter de una ciudad. Su nombre significa el barón del mar en islandés, y su especialidad son los pinchos de pescado, y la que dicen que es la mejor sopa de langosta del mundo. Los suscribo.
El puesto es relativamente pequeño. Sus mesas son tablones de madera y tienes que sentarte en bancos o en taburetes. La decoración es muy marinera, llena de banderitas de Islandia, anclas, redes o incluso de una foca disecada. También está llena de fotos de Kjartan Halldorsson, el dueño del bar, con toda su familia y numerosos recortes de periódico hablando del lugar. Incluso había uno del New York Times.
Si a este alarde de autenticidad le sumamos unos precios populares, tenemos uno de los locales más concurridos de todo Reykjavik, así que no nos lo podíamos perder de ninguna de las maneras.
Lo primero es pillar sitio. Hay mesas dentro y fuera. Luego te acercas a la caja y vas pidiendo lo que quieras. Te sientas y ya te lo llevan a tu mesa. Nosotros decidimos probar la célebre sopa de langosta, unos pinchos de pescado rojo, otro de langostinos y un tercero de carne de ballena.
En este punto diré que la carne de ballena es de una especie que no está en peligro de extinción y que sólo se consume en Islandia y Japón. En el país del sol naciente nunca llegué a verla en las cartas de los restaurantes, todo lo contrario que en Islandia, donde se ofrecía en muchos restaurantes. ¿Y a qué sabe la ballena? Pues esta en concreto era una mezcla entre hígado y filete de ternera. Muy grasienta y sabrosa.
El resto de pinchos estaban deliciosos, así como la sopa de langosta, que no se si será la más buena del mundo, pero sí la más célebre de Reykjavik. Todos los oriundos nos la recomendaron.
Si tenéis pensado viajar a Islandia, este es un lugar que no podéis dejar de visitar. El Sægreifinn es auténtico, sirve comida buena y barata y tiene un ambiente fantástico. A veces, no hacen falta cubiertos de plata y manteles de seda. El plástico y el papel acompañados de buena materia prima superan muchas de las expectativas. Las apariencias engañan.














Jo, sería incapaz de comer carne de ballena, tal vez sea una prejuiciosa, peor ya en Kochi (Japón) no pude, será alguna cosa de esas infantiles…pero no puedo, y si encima sabe a hígado pues mejor aún!
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Me encanta el pescado, aunque nunca comí carne de ballena. La sopa de langosta se ve deliciosa.
A la sopa de langosta me apuntaba ya mismo. Lo de la carne de ballena…no sé que decirte. Tanto en Japón como en Islandia (por lo que cuentas) dicen que es carne de una especie que no está en peligro de extinción, pero fuera de esos países no se dice lo mismo y cuando es temporada de caza ya tenemos la noticia en la televisión. Hace unos días, yendo con mis suegros, en un restaurante donde comimos había carne de ballena y mi suegro y Hideo me dijeron lo mismo que tú, que era carne de ballena que no está en peligro de extinción. No sé, cabezona yo que voy a continuar sin probarla.
Petons !!!
jiasss…cómo te gusta jalar!
Pues parece que somos pocos los que nos atrevemos a probar la carne de ballena. Yo lo hice en Japón en un pequeño restaurante de sushi. Como iba con una “tokyota” fue ella la que lo pidió… y estaba buenísima. Aunque confieso que sí me sentí un poco “chico malo”.
La sopa de langosta habrá que probarla
@sara, más bien a entrecot de ternera que a hígado, pero sí que es un sabor fuerte.
@Turismo Argentina, bienvenidos a ‘el pachinko’, la verdad es que sabe más a carne que a pescado
@Núria, jejeje eso es lo que dicen tanto en Islandia como en Japón. Esta en concreto es el rorcual aliblanco i minke whale.
@Chiqui, jajaja ¿tanto se nota?
@El Capitán, yo no me sentí chico malo, pero me pudo la curiosidad