Vaya jornada de calor más terrible que estamos sufriendo hoy. Para compensarlo, esta semana os estoy dando un paseo por el norte de Europa para ver si invocamos climas más templados.
Hoy toca hablaros de gastronomÃa sueca y del BlÃ¥ Dörren, uno de los restaurantes más auténticos de Estocolmo. Este lugar tan genuino nos lo recomendó Jorge de YokmoK, y fue el lugar escogido para despedirnos y cerrar nuestro viaje a Laponia Sueca.
Después de pasarnos más de una semana perdidos por Laponia Sueca, la llegada a Estocolmo significó un bocado de realidad, una realidad muy placenteras. En el BlÃ¥ Dörren, nos pegamos una cena de escándalo para recuperar fuerzas y charlar recordando los buenos momentos que habÃamos dejando en el camino.
El BlÃ¥ Dörren, que significa la puerta azul en sueco, es un restaurante tÃpicamente escandinavo que está especializado en platos tradicionales y caseros de Estocolmo.
Nada más abrir la puerta nos dimos cuenta de que era un local especial, no cabÃa ni una aguja. Menos mal que Jorge llamó para reservar, ya que el ambiente era impresionante, el restaurante estaba lleno hasta la bandera.
Los entrantes que pedimos eran una de las especialidades de la casa, el arenque. Es un pescado que en Suecia, y en general en los paÃses escandinavos, forma parte de la dieta habitual. El arenque del BlÃ¥ Dörren lo presentan con muchas formas y salsas, y lo mejor de todo es que no me defraudó ninguna.
Como plato principal yo degusté una carne de ternera con guarnición que estaba para chuparse los dedos. Además de por su sabor, recordaré aquel pedazo steak por el subidón de proteÃnas que me pedÃa el cuerpo tras el esfuerzo de caminar por los paisajes polares.
Si vais por Estocolmo, y queréis disfrutar de la auténtica gastronomÃa sueca, el BlÃ¥ Dörren es un lugar muy recomendable. Está ubicado en Södermalmstorg, 6.















Apetecible entrada0… pero me temo que no lo suficientemente refrescante… al menos para los que estamos en Barcelona. Este calor no te lo quitas de en medio ni a tiros. Saludos!
@Los apuntes del viajero, y la cosa va a más, qué barbaridad!