Si en Perú no existiera el Machu Pichu muy probablemente las ruinas de Ollantaytambo se llevarían casi todas las miradas. La suerte que tuvimos es que Ollanta estaba primero en nuestra ruta, así que disfrutamos la visita al máximo y nuestra capacidad de asombro estaba todavía intacta.
Y es que otra cosa no, pero a las ruinas incas te dejan siempre con la sensación de que estás ante una obra divina, algo imposible de creer por mucho que lo estés viendo. ¿Cómo pudieron construir semejante maravilla a casi 3.000 metros de altitud?
Pero no vayamos tan deprisa y empecemos por el principio. Las ruinas de Ollantaytambo son el mayor atractivo turístico del Valle Sagrado de los Incas. Su fama contrasta sobremanera con el pueblecito homónimo que alberga los vestigios incas. Se trata de un lugar muy pintoresco en el que apenas viven unas 700 personas.
Ollanta es uno de esos pueblos perdidos en los que el tiempo se mide de forma distinta. Callejuelas adoquinadas y estrechas que cobran vida cuando los autobuses que van a Machu Pichu se detienen en su mercado o en sus ruinas. En el viaje a Perú, que hicimos con LAN Airlines, tuvimos la gran suerte de visitar Ollantaytambo en temporada baja y por la tarde. Fantástico.



















