Archivo | Sobre el pachinko

el pachinko migra sus feeds a feedburner

Degustando sushi en Osaka

Gracias a la inestimable ayuda de Fer de Linkalicante, he cambiado las direcciones de los feeds de el pachinko a feedburner.

El blog tiene poco más de un mes, así que dudo que tuviera muchos subscriptores. No obstante, para el que le apetezca seguir mis andanzas a través de un lector de feeds, deciros que las he renovado. A todo aquel que ya estaba suscrito le pediría por favor que los cambiara.

Podéis suscribiros haciendo clic en este link para las entradas de el pachinko, y en este otro para los comentarios de el pachinko. También lo tenéis en la barra lateral.

Muchísimas gracias a todos.

Oye, y ¿qué es eso del pachinko?

Pachinko & slot

Una de las preguntas que más me hace la gente es la que da título a este post y a este blog. ¿Qué es el pachinko? Pues bien, después de 18 entradas, creo que ya va siendo hora de explicarlo.

Voy a explicarlo con un símil. El pachinko es a Japón lo que a España es el bingo y las tragaperras. Es, sin duda, una de las aficiones más sórdidas de los japoneses.

Para un occidental es muy complicado el sistema de juego. Tu cambias los yens por bolitas de acero y el objetivo es ir ganando más bolitas. ¿Cómo se ganan? Ni idea. Antiguamente, según me explicó mi profesora de japonés Ikuko, había como una especia de clavos que marcaban el camino de las bolitas. El jugador tenía que conseguir con dos palancas introducirlas en un recipiente.

Hoy en día los pachinkos combinan estas palancas y las bolas con pantallas de luces tipo videojuegos. Yo desde luego invertí mil yenes y fui perdiendo las bolas a una velocidad de vértigo. De vez en cuando la pantalla me presentaba algunas pruebas que evidentemente no supe superar.

Pero lo que más llama la atención del pachinko es el ambiente. Como he dicho antes, el más sórdido de Japón. Humo de cigarrillos, música muy, pero que muy estridente y unos personajes de aúpa. Las grandes ciudades están repletas de pachinkos gigantescos, a veces edificios enteros.

Lo más curioso del tema, es que en teoría, no ganas dinero. Después de acumular montones de bolas, las debes canjear por regalos. El truco está en que estos regalos, debes “venderlos” en la trastienda por dinero.

El pachinko es una cosa muy pero que muy adictiva, de hecho, Ikuko me contó que una madre dejó en el coche a sus hijos mientras ella jugaba al pachinko, y que al volver los encontró muertos de una insolación. Ella dice que esto sucede bastante a menudo.

En fin, que ya sabéis qué es el pachinko. Si por casualidad queréis saber qué gané yo. Esta foto es la prueba. Y sí, llevaba un poco de sake en el cuerpo.

Premio del pachinko, garrapiñadas y barquillos

Sin rumbo fijo

Pachinko en Kyoto

Pues sí. Después de meses y meses escribiendo en otros blogs, por fin voy a estrenar el mío. He dado la lata a mucha gente para conseguirlo y al final aquí estoy.

No quiero que pase ni una línea más de este primer post sin agradecer a Ferrán de PopMk y a Julia de Cobora todo lo que me han enseñado sobre blogs y la blogosfera, un mundo al que soy adicto hasta la médula.

Tampoco quiero dejar de agradecer todos los sabios consejos que me ha dado Fernando de LinkAlicante, sin él esto no habría sido posible.

En fin los agradecimientos seguirían y seguirían, pero prefiero dosificarlos poco a poco.

Como indica este primer post, el pachinko de momento no tiene rumbo fijo. Me gustaría ir escribiendo sobre las cosas curiosas que encuentro por la red, no en vano me paso horas y horas navegando sin parar. De algo me habrá tenido que servir.

También quiero que sea mi bitácora personal, por supuesto. Contaré las experiencias de mis viajes, mis aficiones y haré revisiones puntuales de los muchísimos blogs que sigo diariamente. Mi lector de feeds marca 249 suscripciones y sigue subiendo. Ahh también podéis pasaros por mi dirección de flickr.

De momento este theme es temporal, así como la estructura del blog. Poco a poco haré las modificaciones que considere oportunas. Se aceptan sugerencias.

Sed bienvenidos.