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Viaje a Japón, lo que nos pasó en Osaka es muy difícil que ocurra en España

Pau, Vero, Hiromu and cia, Juan y Mónica en Osaka

Hoy voy a empezar el post con una reflexión muy del estilo de Nora, una japonesa en Japón. Es decir, no se trata de generalizar o decir que todos los japoneses son iguales o que todos los españoles harían o dejarían de hacer lo mismo. Simplemente que es una anécdota que nos sucedió en Osaka y como tal la cuento.

Estábamos apurando las horas de nuestro viaje a Japón en Osaka. Queríamos gastar algunos yens por los grandes almacenes de la ciudad. Nuestro objetivo : un conocido centro comercial. En esas que se puso a llover de lo lindo y nos refugiamos en una galería comercial subterránea de esas que hay cerca de las estaciones de metro.

Nos encontrábamos bastante desorientados. Así que decidimos pedir ayuda a dos jóvenes para que nos indicaran. Cabe decir que era domingo y que salían de trabajar. Les pregunté en una mezcla de japonés e inglés que cómo se llegaba a ese centro comercial cuyo nombre no recuerdo. Uno de los dos jóvenes, Hiromu, dijo que nos acompañaban, que a su compañero le venía de camino. Luego nos enteramos que él debía ir a Nara. No obstante, nos ayudaron a comprar el billete de metro, cambiaron sus billetes y nos acompañaron hasta la parada en la que debíamos bajar.

Luego nos acompañaron a la puerta del lugar al que queríamos ir. En ese momento yo les sugerí que se tomaran unas cervezas con nosotros por la deferencia que habían tenido. Después de una mirada de complicidad accedieron muy amablemente y compartimos una charla muy amistosa y distendida.

Estuvimos más de una hora hablando -medio inglés, medio en japonés- de España y sus costumbres. Nos dio la sensación de que ellos sabían bastante más sobre España, que cualquier español medio sobre Japón. Se interesaron mucho por la siesta, las distintas lenguas de nuestro país y sobre el origen de nuestros nombres. Les llamó la atención los nombres de Verónica y Mónica. “very popular” decían. Al explicarles que mi nombre era el mismo que el de un jugador de baloncesto que había ganado el mundial hacía un mes en su país, descubrí que desconocían por completo la existencia de este deporte.

En fin, que entre charlas y risas se hizo la hora de la despedida. Cuando Mónica hizo el ademán de levantarse para pagar, se negaron rotundamente y pagaron religiosamente todo lo que habíamos consumido.

Resumen de la historia: simplemente pregunto cómo se va a x. Te acompañan hasta la puerta de x tras 20 minutos en metro, se quedan una hora y pico contigo y te invitan a cerveza. ¿Qué hubiera hecho un español si un japonés le pregunta cómo se va a x en España? La respuesta os la dejo a vosotros.

Por cierto, poco después del viaje a Japón le mandé esta misma foto a Hiromu y me lo agradeció en castellano. Flipante.

Además de esta anécdota, este post está escrito con intenciones de Paco Lobatón en ¿Quién sabe dónde? El objetivo es que les llegue a Hiromu y su amigo, del que no recuerdo su nombre, el gran respeto y agradecimiento que les tengo por su gran amabilidad. Si alguien los conoce por casualidad que les avise y les de las gracias de mi parte. Además, si alguien conoce a Juan y Mónica que les avise también, ya que desde el viaje a Japón no hemos vuelto a saber de ellos, pues perdimos los datos que nos pasaron.

Oye, y ¿qué es eso del pachinko?

Pachinko & slot

Una de las preguntas que más me hace la gente es la que da título a este post y a este blog. ¿Qué es el pachinko? Pues bien, después de 18 entradas, creo que ya va siendo hora de explicarlo.

Voy a explicarlo con un símil. El pachinko es a Japón lo que a España es el bingo y las tragaperras. Es, sin duda, una de las aficiones más sórdidas de los japoneses.

Para un occidental es muy complicado el sistema de juego. Tu cambias los yens por bolitas de acero y el objetivo es ir ganando más bolitas. ¿Cómo se ganan? Ni idea. Antiguamente, según me explicó mi profesora de japonés Ikuko, había como una especia de clavos que marcaban el camino de las bolitas. El jugador tenía que conseguir con dos palancas introducirlas en un recipiente.

Hoy en día los pachinkos combinan estas palancas y las bolas con pantallas de luces tipo videojuegos. Yo desde luego invertí mil yenes y fui perdiendo las bolas a una velocidad de vértigo. De vez en cuando la pantalla me presentaba algunas pruebas que evidentemente no supe superar.

Pero lo que más llama la atención del pachinko es el ambiente. Como he dicho antes, el más sórdido de Japón. Humo de cigarrillos, música muy, pero que muy estridente y unos personajes de aúpa. Las grandes ciudades están repletas de pachinkos gigantescos, a veces edificios enteros.

Lo más curioso del tema, es que en teoría, no ganas dinero. Después de acumular montones de bolas, las debes canjear por regalos. El truco está en que estos regalos, debes “venderlos” en la trastienda por dinero.

El pachinko es una cosa muy pero que muy adictiva, de hecho, Ikuko me contó que una madre dejó en el coche a sus hijos mientras ella jugaba al pachinko, y que al volver los encontró muertos de una insolación. Ella dice que esto sucede bastante a menudo.

En fin, que ya sabéis qué es el pachinko. Si por casualidad queréis saber qué gané yo. Esta foto es la prueba. Y sí, llevaba un poco de sake en el cuerpo.

Premio del pachinko, garrapiñadas y barquillos

Hanami, una tradición japonesa en Balones

Hanami en Balones

Teniendo un blog con este diseño y sabiendo que Japón y los blogs sobre Japón se han convertido en mi principal afición, no podía dejar de hablar del hanami. Aunque mi hanami es un tanto especial y rural porque lo practico en Balones.

hanami con Balones de fondo

Muchos de vosotros os preguntaréis qué es el hanami y qué es Balones. Hanami significa literalmente “mirar las flores”, una tradición japonesa muy arraigada que consiste en ver flores, principalmente de cerezo. Ahora es la época más extraordinaria para realizar el hanami en Japón, ya que los cerezos están en flor. También es una buena excusa para ir de picnic y charlar o ver a los amigos.

hanami rural en Balones

La otra parte de la ecuación es ¿qué es Balones?. Pues es un pueblo de unos 150 habitantes donde paso parte de los fines de semanas. Está muy cerca de mi ciudad natal, Alcoy, en un entorno rural y rodeado de montañas.

Más hanami en Balones

Sumando mi afición por la cultura japonesa y el tiempo que paso en este pueblo, nace el hanami rural en Balones. Aquí la mayoría de árboles son olivos, almendros y melocotoneros. Ya se que no es lo mismo y que no había mucha gente, pero es lo que hay 🙂

Fantásticas imágenes y más información sobre el hanami en:

¿Cuál fue la primera vez qué subiste a un avión? En mi viaje a Japón

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Mucha gente le tiene auténtico pánico a volar, sino que le pregunten al bueno de M.A. Barracus del Equipo A.

Volar por primera vez es toda una experiencia. En mi caso fue muy heavy, ya que la primera vez que me tocaba subir a un avión era para realizar uno de mis sueños: el viaje a Japón.

La cuestión tiene varios agravantes, ya que debíamos volar el día después de nuestra boda, así que nos acostamos a las 6 de la mañana (borrachos por supuesto) y nos levantamos sobre las 8 y media.

Luego viajamos a Valencia. Ahí fue donde tomamos el primer avión de nuestra vida dirección París y de ahí al aeropuerto de Narita, muy cerca de Tokyo. En total, desde que salimos del hotel de Alcoy hasta que llegamos al hotel de Tokyo pasaron 25 horas.

¿La experiencia? Para mí muy positiva, me encantó. Además soy de esas personas que cuando suben a cualquier objeto con motor me quedo frito. Vero lo pasó un poco peor. Lo malo fueron las estrecheces de los aviones de Air France y que a veces te desesperas cuando no sabes que hacer o tu compañero de asiento duerme y tu quieres ir al baño.

¿Y tú, cuál fue la primera vez que subiste a un avión?

Japón y los blogs sobre Japón se han convertido en mi mayor afición

Emilio y Pau en el concierto de Pepino

Desde hace unos años Japón, la cultura japonesa, su gastronomía y todo lo que tenga que ver con este maravilloso país se han convertido en mis principales aficiones. Mi luna de miel fue en Japón y el nombre de este blog tiene su origen en un popular “juego” japonés. Seguramente en el futuro os contaré más detalles sobre todo ello.

Sin embargo, mi creciente obsesión por Japón y mi pasión por los blogs han confluido en un nuevo y apasionante pasatiempo: los blogs de españoles en Japón.

En la actualidad leo habitualmente más de 30 blogs de habla hispana sobre Japón. Todos se merecen mi respeto y mi admiración (envidia dirían algunos), aunque me gustaría destacar mis favoritos.

  • Kirai, sin ninguna duda, un blog imprescindible, no sólo para los aficionados a Japón, sino para todos los bloggers en general. Se trata de una web muy completa sobre todo lo que rodea a la cultura japonesa. Hector García (aka Kirai) vive en Tokio y cada día nos regala alguna interesante delicia sobre su vida en una de las ciudades más fascinantes del mundo. Todo un veterano y una celebridad de la blogosfera. Nos acaba de regalar un estupendo post sobre cómo preparar un viaje a Japón en 10 pasos. Su libro Un geek en Japón saldrá a la venta para Sant Jordi. Dudo que llegue a conocerle algún día, pero por si llega a leer este post: ¡¡¡Enhorabuena!!!
  • Un español en Japón, otro imprescindible que se mueve como pez en el agua por la región de Kansai y por Asia en general. Me encanta su visión sincera y desenfadada del choque cultural que supone para un español vivir en Japón. Las fotos y vídeos que publica son excelentes. Una de las cosas que más me gusta del blog de Flapy es su sección sobre viajes por Asia que escribe cada miércoles.
  • Pepino, el auténtico rey del Mambo (aunque sea tocado con una Game Boy). Ale-Pepino vive en Fukuoka con Ai. Ambos forman Pepino un grupo que hace música con Game Boy. Aunque él no se acuerde de mí, lo conocí hace unos meses en uno de sus conciertos, concretamente en el de Alicante (la foto es la prueba). Pepino es sobre todo buen humor y buen rollo por los cuatro costados. Es un gran aficionado a los videojuegos y está en todos los saraos. Ha creado un blog alternativo donde nos enseña pequeñas lecciones de japonés.
  • El blog de Ikusuki, campechanía en estado puro. Al igual que Kirai, Oskar vive en Tokyo. Sus posts son capaces de conseguir la sonrisa más hilarante y a la vez de sobrecogerte y emocionarte. Me encantan las camisetas y la estética Ikusuki. Sus vídeos merecen una mención aparte. Son tronchantes.

En fin, que esto es sólo una pequeña muestra de los muchos blogs sobre Japón que leo habitualmente. Quizás estos sean algunos de mis favoritos, pero hay otros muchos de los que espero hablar en próximas entregas.