Dos patrimonios de la humanidad por la Unesco tiene Elche, a sólo 15 minutos de mi casa. Es un claro ejemplo de que en casa del herrero cuchillo de palo o de que a veces nos obsesionamos con paraísos lejanos y no nos fijamos en lo que tenemos a un palmo de nuestras narices.
Para subsanar este error, tan habitual entre los viajeros, acepté encantado participar en un blogtrip de media jornada para conocer un poco mejor la ciudad vecina. La promoción turística de Elche está en muy buenas manos, por eso Isaac Vidal y su equipo han querido darle un giro radical a la estrategia de la ciudad y convertirla en un lugar de experiencias viajeras. Esto parece una perogrullada, pero hay destinos que siguen sin darse cuenta que tener recursos turísticos no significa tener productos turísticos.
La primera experiencia viajera que vivimos fue recorrer el centro histórico de Elche en segway. Los que me conocen saben que soy de los que les gusta tener los pies en la tierra, las ruedas me dan pánico. Aborrezco conducir y por no saber, no sé ni montar en bici. Sin embargo el segway está hecho para gente como yo. Es muy sencillo de utilizar y es divertido, muy divertido.
¿Qué ofrece Elche al viajero?
Diversión. A lomos de los segway descubrimos un centro histórico muy coqueto, interesante y que además está arropado por un lugar único en Europa, el Palmeral de Elche.


















