
Me veo obligado a aplazar la entrada que quería publicar hoy. Después de haber vivido la final más larga e interminable de mi vida (4 horas y 48 minutos), la épica y el pundonor de Rafa Nadal se merecía un huequecito en el pachinko.
He empezado a ver la final en Alcoy, después de comer en casa de mi madre, y la he acabado después de cenar en mi casa de Alicante. Afortunadamente, no me he perdido ni un minuto de tenis gracias a la lluvia. Lo de Nadal y Federer ha sido sobrehumano.
Rafa es uno de esos tipos que no lo puede caer mal a nadie. Roger tampoco. Me han dejado con la boca abierta con cada uno de sus golpes. La final lo ha tenido todo. Emoción, épica, lluvia, buen juego, golpes sobrehumanos, polémica y caballerosidad. Afortunadamente Rafa Nadal ha estado acertado en el momento clave del partido y ha podido cumplir su sueño. Cómo me alegro.
Tras lo de la Eurocopa, Rafa Nadal es el nuevo campeón de Wimbledon. Qué siga la fiesta… Ahora a por el oro olímpico en baloncesto.




